lunes, 1 de agosto de 2011

Capítulo 39.


Vicky: ¡¡Fanny, tienes un regalo para ti!! –exclamó desde abajo-
Yo: ¿Un regalo? –miré a Lena extrañada- ¡¡Ya voy!!
Lena: No sé, vamos a mirar. –se levantó-
Lena y yo bajamos las escaleras. En la puerta había un chico rubio, con el pelo corto y los ojos claros. En la mano llevaba un ramo de flores, los cuales llevaban una tarjeta. Me quedé mirando al chaval de arriba abajo. Iba vestido con una camiseta celeste y unas bermudas vaqueras. En la cabeza, llevaba unas gafas de sol blancas. Tras varios segundos observándole, habló.
-Hola, tú debes de ser Fanny. Esto es para ti.- me entregó el ramo de flores- Bueno, encantado de conocerte y que sepas que tienes un admirador secreto muy especial. –me guiñó el ojo- y no soy yo-
Cuando terminó de hablar, dio la vuelta y se marchó. Me quedé perpleja mirando el ramo de flores. No sabía de quién era, ni qué hacer con él. Entonces, Lena cerró la puerta y me empujó hasta llegar a las escaleras. Subí despacio mientras iba pensando en quién podría regalarme un ramo de flores cuando no llevo aquí ni una semana. Llegamos a la habitación, entramos y Lena cerró la puerta. Me senté en la cama. La miré. Se había quedado de pie contra la puerta, mirándome con una cara muy… rara.
Lena: ¿Sabes quién era ese chico? –preguntó-
Yo: No.. ¿Quién?
Lena: ¡Es Ryan Butler! –gritó-
Yo: ¿Y ese es…? –pregunté-
Lena: ¡¡Uno de los mejores amigos de Justin Bieber!! –volvió a gritar-
Yo: Anda, mira por donde, sin leer la carta ya sé de quién es… - Separé la carta del ramo de flores-
Lena: ¿A qué esperas? ¡Lee lo que te ha puesto! –corrió hacia mí-
Yo: Vale, vale. –abrí la tarjeta y comencé a leer-
-“Hola Fanny. Seguramente, no sepas quién soy, o puede que sí. No sabía que estabas de viaje por aquí, pero me alegro de saber de ti. Espero volver a verte por las calles de Stratford. Por cierto, ¿te gustan las flores? Espero que sí. Bueno, no me enrollo más. Un beso. Tu admirador secreto”.- terminé de leer-
Me quedé mirando la carta. No pude evitar reírme. No sé si fue de alegría o porque creo que esto es una tontería. Cerré la carta y volví a mirar a Lena. Su rostro estaba mojado por las lágrimas. La abracé corriendo. Sabía que ella adoraba a Justin, y a lo mejor, leer eso o escucharlo le ha dolido.
Yo: Vamos Lena, no llores. –le dije en el oído-
Lena: ¿Que no llore? ¿Que no llore? ¡Justin Bieber está enamorado de mi prima! ¿Acaso no es lo mejor que te puede pasar cuando eres una Belieber? –se levantó de la cama sonriendo-
Yo: ¿Lo mejor? Pensé que llorabas porque tu quieres mucho a Justin, y leer eso te dolería… -me levanté-
Lena: ¡Qué va! Vale, es verdad que quiero a Justin, pero, ¿Acaso crees que se enamoraría de mí sin apenas conocerme? ¡No sabe ni que existo!
Yo: Ah.. Pero Lena..
Lena: Pero nada. ¿Tú sientes algo por él? –me cogió de los hombros-
Yo: A ver… Han pasado unos cuantos meses… Además, quiero seguir mi vida sin depender de nadie, y menos de él, que tiene que estar cada mes en un país diferente…
Lena: Vamos a ver, Fanny…
Yo: No, Lena no. No quiero hablar más del tema. Sólo quiero estar aquí, divertirme contigo y con tus amigas y vivir aquí el tiempo que haga falta.
Lena: Como quieras –sonrió- ¿Bajamos a ver si está la cena?
Yo: Vale, gracias por comprenderme. –la abracé-
Lena respondió a mi abrazo. Nos separamos y bajamos las escaleras hasta llegar al salón. Estaban preparando la mesa. Fuimos a la cocina y ayudamos en algo. Cuando todo estaba listo, nos sentamos a cenar.
Vicky: ¿Qué quería el chico de antes? –preguntó-
Lena: Darle un ramo de flores a Fanny, de parte de un “admirador secreto” –contestó-
Papá: Vaya, vaya. No llevas aquí ni una semana y ya tienes admiradores. –rió-
Yo: Si supieras de quién es… -susurré-
Mamá: ¿Qué? Habla más fuerte que no te escuchamos, hija.
Yo: Que sí, que es verdad… -sonreí-
Rafa: Bueno, ¿Y qué tal os lo habéis pasado hoy? ¿Habéis comprado mucho? –preguntó-
Lena: Yo me he comprado una camiseta y poco más. Fanny se ha comprado un vestido y unos zapatos a juego.
Mamá: Menos mal que no te has comprado ninguna camiseta, que te gustan mucho. –rió-
Vicky: Anda, anda. Déjala que se compre lo que quiera. Fanny, mañana es tu primer día de clase aquí, ¿estás nerviosa?
Yo: ¡Ay! ¡No he preparado las cosas para mañana! –exclamé-
Lena: Bueno, ahora la preparas. No tienes que llevarte muchas cosas. –se levantó para recoger el plato-
Yo: Ah, vale. –me levanté con ella- Luego bajamos a ver la tele.
 Lena y yo salimos del salón y dejamos las cosas en la cocina. Subimos al cuarto y guardamos en mi mochila las cosas que tenía que llevar. No eran muchas, sólo un estuche con lápices y varias libretas. Mientras lo guardábamos todo, escuchamos unas risas muy pronunciadas. A Lena se le quedó una cara un poco rara. Me hacen gracia las caras que pone en algunas situaciones, porque son  indescriptibles.
Lena: ¿Por qué se ríen tanto? –preguntó extrañada-
Yo: Seguramente mi padre habrá contado un chiste, ¿no te he dicho nunca que le encantan? –reí-
Lena: No, no lo sabía. Pues deben de ser graciosos, ¿no? Porque para que se rían así… -se sentó en la cama-
Yo: Sí, y lo mejor es que cada día cuenta uno nuevo. No sé de dónde los saca, pero es así. –cerré la mochila- Ala, terminado. ¿Quieres que bajemos a ver la tele? O si lo prefieres podemos escuchar los chistes de mi padre. –reí-
Lena: Creo que… -se quedó pensando- prefiero ver la tele –sonrió falsamente-
Bajamos a ver la tele. No había mucho interesante, pero con tal de hacer algo, pusimos un programa de humor.
Tras casi media hora viendo ese programa, los padres nos recomendaron ir a dormir para no estar cansadas mañana. No le llevamos la contraria, así que apagamos la tele y subimos a la habitación. Nos pusimos los pijamas y demás. Miré la hora. Eran las diez menos cuarto. En Europa son seis horas más, por lo que no era buena idea llamar ahora a las chicas. Cogí mi diario y escribí lo que ocurrió hoy. Especialmente, lo de las flores.
Al acabar, cerré mi diario, lo guardé y me acosté en la cama. Lena ya estaba dormida. Apagué la lámpara y le deseé buenas noches a Lena, aunque no me escuchara. Cerré mis ojos y esperé hasta dormirme.

A la mañana siguiente, el desagradable ruido del despertador nos levantó. Lena lo apagó.
Yo: ¿Qué hora es? –pregunté todavía dormida-
Lena: Las seis y media. –respondió mientras se levantaba-
Yo: ¿Enserio? ¿A qué hora empezaban las clases? –me froté los ojos-
Lena: A las ocho. Pero si nos levantamos antes, no iremos con prisas. –subió la persiana-
Me levanté sin muchas ganas. Escogí la ropa que me iba a poner, hice la cama y me arreglé. Cuando terminamos, bajamos a desayunar. Los padres estaban preparando el desayuno, ya que ellos también tenían que ir a trabajar. En cambio, nuestras madres estaban aún dormidas.
Sin hacer mucho ruido preparamos nuestros desayunos y nos los comimos tranquilamente. Cuando terminamos eran las siete, por lo que no teníamos prisas. Nos sentamos en el sofá para ver un poco la tele. Cuando las agujas del reloj marcaron las siete y media, nos levantamos, cogimos nuestras mochilas y salimos de casa.
Tras quince minutos andando llegamos al instituto. Había algo que no había cambiado entre Europa y América. Las caras de zombis de los alumnos a las ocho de la mañana eran imborrables.
Lena iba saludando a cada persona que había por los pasillos. A mí la gente me miraba de arriba abajo, ya que no me conocían. Al llegar a la clase dos chicas morenas se abalanzaron sobre Lena. Supuse que serían Caitlin y Rouse, las amigas de las que me habló ayer. Las dos me miraron sonrientes.
Caitlin: Bueno, tú debes de ser Fanny, la prima de Lena. –sonrió y yo asentí con la cabeza- Yo soy Caitlin, encantada.
Rouse: Y yo soy Rouse – me dio dos besos-
Yo: Encantada de conoceros. Aunque ya os conocía. Lena me habló ayer sobre vosotras.
Caitlin: Ah, ¿Sí? ¿Y qué le has contado Lena? –dijo cruzando los brazos-
Yo: Nada malo. –reí- Sólo me fue explicando cómo erais cada una. Y por lo que me contó y lo que veo ahora.. Creo que nos llevaremos bien, ¿no?
Rouse: Jajaja. Sí, creo que nos llevaremos bien. Lena, supongo que te sentarás a partir de ahora con Fanny.
Lena: Supones bien. –rió- ¿Qué tal si nos sentamos? –sugirió-
Todas asentimos con la cabeza y nos dirigimos a nuestros asientos. Al final de la clase, Lena y yo en la penúltima fila. Caitlin y Rouse iban detrás.  Empezamos a hablar y les expliqué todo lo que me preguntaban. Tenía curiosidad en saber si les gustaba Justin Bieber, pero me respondieron que no. No sabían que era lo que le atraía a Lena de él, pero admitían que era guapito aunque creído a veces. Seguimos hablando hasta que sonó la campana que avisaba el inicio de la clase. Todos se sentaron en sus respectivos sitios en silencio. El profesor entró con las carpetas en la mano. Era alto, con el pelo oscuro, bigote, gafas y una pequeña calva. Iba vestido con una chaqueta marrón a juego con los pantalones y debajo una camisa blanca y su corbata marrón, también a juego con el traje.
Soltó las carpetas encima de la mesa. Las observó detenidamente durante unos segundos, mientras, todo el mundo le observaba en silencio. Finalmente, terminó de ojear las hojas que había dentro de aquellas carpetas y se dirigió a nosotros.
-Buenos días, alumnos. Hoy no es un día como otro cualquiera. Especialmente porque tenemos dos nuevos alumnos. Uno de ellos, está sentado allí –me señaló- Señorita, ¿Puede levantarse para presentarse, por favor? –preguntó educadamente y con una pequeña sonrisa-
Yo: - Asentí con la cabeza y me levanté- Hola a todos. Soy Estefanía, pero me podéis llamar Fanny. Soy nueva en este instituto, ya que me he mudado apenas unos días. Soy de España. Y bueno, si tenéis alguna duda o necesitáis algo, yo intentaré ayudaros. –sonreí y seguidamente me senté con el permiso del profesor-
Todo el mundo me miró y me sonrió cuando acabé de hablar. La gente parecía bastante simpática, pero supuse que habría más de un falso por ahí escondido. Ya le preguntaría a Lena al acabar el instituto.
-Muy bien, encantado de conocerla señorita Fanny. Yo soy Jamie. Cuando tengas alguna duda con mi asignatura, no dudes en preguntarme –sonrió- Bien, sigamos. El siguiente alumno nuevo, está fuera de la clase. Espero que lo tratéis bien. –se acercó a la puerta y la abrió- Puede pasar señorito. –hizo un gesto para que entrara-
Empecé a dibujar en mi libreta mientras el profesor hablaba con el chico nuevo. Lena me dio un codazo cuando el chico entró en clase. La miré y tenía una gran sonrisa en la cara. Miré al chico mientras me preguntaba por qué Lena estaba tan contenta. Cuando vi la cara de aquel chico, lo adiviné. El chaval soltó su mochila en el suelo y alzó la mirada.
-Bueno, señorito, ya puede presentarse –le permitió el profesor-
-Hola, bueno, no voy a enrollarme mucho…Me llamo..



domingo, 10 de julio de 2011

Capítulo 38.

Abrimos algunas cajas y sacamos lo que había dentro. Mientras ella miraba una, yo miraba otra. En la mía solo habían objetos antiguos y cosas parecidas. Entonces, saqué una caja vieja. La abrí y vi que dentro tenía algunas fotos. Empecé a mirarlas. Eran de cuando Lena era pequeña, pero yo no salía. Seguí pasando las fotos hasta que una me llamó la atención. En una de ellas, una orla de cuando Lena estaba en octavo, o segundo de la ESO, como se le dice ahora. Salían individualmente, vestidos con un traje celeste y bueno, la típica vestimenta de graduación. Lena salía muy guapa. Comencé a leer los nombres de sus antiguos compañeros, aunque supuse que muchos de ellos seguirían en clase con ella. Britany Meger, era rubia con el pelo larguísimo y de ojos azules; Dylan Harper, delgado, castaño y de ojos oscuros; Karen Booth , de un rubio no muy oscuro, ojos verdes y piel clara; Nicole Legere, Justin Bieber, Rose Sprouse.. ¡Un momento! Volví a mirar al quinto niño. Me froté los ojos y miré la foto. Ponía claramente “Justin Bieber”.
Yo: ¡Lenaaaaaaaaaa! –grité mientras me levantaba del suelo-
Lena: ¡No grites! –se tapó los oídos- ¿Qué quieres?
Yo: ¡Lena, por favor, dime que lo que pone aquí no es lo que yo estoy leyendo! –dije señalando el nombre del niño-
Lena: A ver… Pone: Justin..Bieber.. ¡JUSTIN BIEBER! ¡Que Justin Bieber estuvo en mi clase! ¡No puede ser! –comenzó a gritar y a corretear por toda la habitación mientras agitaba la foto-
Yo: ¡Lena! ¡Cálmate! ¿Vale? –la cogí de los hombros y la senté en una silla- Vale, ahora que te has calmado, respira hondo.
Lena respiró tranquilamente durante varios minutos. Luego, habló.
Lena: Vale, ya estoy mejor. Pero, ¡Que Justin Bieber estaba en mi clase! –gritó de nuevo -
Yo: ¡Lena para de hacer eso! – me tapé los oídos hasta que dejó de gritar- Gracias.
Lena: Voy a colgar esta foto en mi cuarto. –se levantó de la silla y se dirigió a la puerta- Ahora vengo.
Yo: Vale, vale. Seguiré buscando fotos, pero, ten por seguro que si encuentro otra como esa, no te la enseñaré.
Lena rió y salió de la habitación. Seguí buscando por algunas cajas hasta que encontré unas cuantas fotos nuestras. Las saqué y me dirigí al cuarto de Lena. Cuando entré, Lena estaba sentada en la cama, con la foto en la mano, mirando cada esquina de la habitación.
Yo: Lena, ¿qué pasa? –dije mirando hacia dónde ella miraba-
Lena: Que no sé dónde poner la foto.
Yo: Claro, es que lo tienes todo empapelado con sus pósters y no tienes dónde ponerla. Espera que te ayudo a buscar un sitio.
Me acerqué a su escritorio. Vi que tenía un cristal puesto encima de él y debajo algunas fotos de ella con sus amigas. Me giré hacia ella.
Yo: Lena, ¿Por qué no pruebas a ponerla aquí?
Lena: A ver.. –se levantó de la cama- Pues sí, así la veré siempre que vaya a estudiar o cualquier cosa.
Levantamos el cristal y metimos la foto debajo, junto a las demás. Cuando Lena colocó la foto, volvimos a poner el cristal en su sitio.
Lena: Bueno, ahora, ¿Qué hacemos?
Yo: Pues.. no lo sé. ¡Ah! Casi se me olvida, he encontrado más fotos.- dije dándoselas-
Lena: ¿A ver?  -las cogió- Creo que voy a poner ésta en el escritorio también.
Yo: Sí, esa es muy bonita.
En la foto, aparecíamos las dos en el jardín  junto a un perro, el cual supuse que era suyo.
Yo: Lena, el perro era tuyo, ¿verdad?
Lena: Sí, se llamaba Sam. Me encantaba.
Yo: Era muy bonito, aunque casi no lo recuerde.
Lena esbozó una sonrisa. Salimos de la habitación y volvimos al desván. Ordenamos todas las cajas y demás que habíamos desordenado. Cuando terminamos, bajamos al salón y nos pusimos a ver la tele. Faltaba poco para que llegaran los padres. Eran las cuatro en punto. Lena comenzó a pasar los canales, ya que no había ninguno que mereciera la pena.
Lena: ¿Quieres algo de beber? –se levantó del sofá-
Yo: Mm…no, gracias. Ahora mismo no tengo sed.
Lena: Vale, voy un momento a la cocina.
Lena salió del salón. Cogí el mando y comencé a pasar los canales. No había nada interesante. Dibujos animados, programas como “Sálvame” que echaban en España, entrevistas de gente que no conocía.. Nada que ver. Le di al botón de apagar, o eso creí haber pulsado, y me dirigí a la cocina para ver qué hacía Lena. Mientras sonaba la voz de una presentadora en la tele, “Tardará en apagarse”-pensé- Así que no le hice mucho caso. Entré en la cocina y vi que Lena se estaba sirviendo una Fanta.
Lena: ¿Quieres?-señaló otro vaso-
Yo: Pues viendo la fanta y el calor que tengo… ¡Sí!
Lena: Vale -sonrió-
Me sirvió un vaso y volvimos al salón. Nos sentamos en el sofá. Le di un trago a la fanta. Mientras veía la tele, Lena iba cambiado de canal. Se paró en uno en especial, aunque no le di importancia. Miré la ventana. Los padres habían llegado, puesto que estaban aparcando el coche.
Yo: Lena, ya han llegado los padres. Están aparcando.
Lena: Ah, vale. Creo que tienen llaves.
Yo: Pues claro, sino, ¿Cómo hubieran cerrado la puerta cuando se fueron?
Lena: Es verdad –rió-
Lena siguió viendo ese programa tan raro.
Yo: Lena, cambia de canal.
Lena asintió, cogió el mando y cambió el canal. Tras varios minutos cambiando, dejó las noticias. A los pocos segundos, tocaron al timbre.
Lena: ¡¿Pero no teníais llaves?! –gritó desde el sofá-
Vicky: ¡Sí, pero ven a abrir! –contestó-
Lena: Aish.. –se quejó-
Lena fue a abrir la puerta. Yo me quedé viendo las noticias. Cogí mi vaso y le di un trago.
“El fenómeno pop del momento está visitando su ciudad natal, el lugar del que viene. A pesar de todas las entrevistas, conciertos y demás, Justin Bieber ha cogido unas “vacaciones” para pasar un tiempo con su familia, aquí, en Stratford. Todavía no se sabe cuánto van a durar esas “vacaciones”, pero por lo que se ve, serán un poco largas.[…]”
No pude evitar escupir la fanta como en las series, cuando alguien escucha algo que no se esperaba. Rápidamente, apagué la tele.
Yo: ¡¿Qué?! –grité después de escupirlo todo-
Todos vinieron corriendo para ver qué pasaba.
Lena:¡Pero Fanny! ¡¿Qué has hecho?! –gritó mientras reía-
Todos los padres empezaron a reírse, sin saber por qué había escupido.
Yo: ¡No tiene gracia!, ¿vale? Que casi me atraganto… -me quejé mientras ponía el vaso en la mesa y me levantaba para limpiarlo todo-
Lena: Pero, ¿qué han puesto para que escupas todo? –me acercó la fregona-
Yo: Ya te lo contaré después –le susurré-
Vicky: Bueno, bueno, recoged todo esto.
Lena y yo recogimos todo y después fregué el suelo. Cuando terminamos, puse  la fregona  en su sitio y volvimos al salón. Los padres estaban sentados en el sofá hablando, hasta que Lena les interrumpió.
Lena: ¡¿A que no sabéis lo que se ha encontrado Fanny en el desván?!
Rafa: ¿El qué?
Lena: Esperad. –salió corriendo hacia su habitación-
Los padres me miraron con una cara de “¿Qué te has encontrado?”, yo les hice un gesto diciendo “esperad”. Pasados unos pocos segundos, Lena llegó al salón con las fotos en una mano. Su respiración era acelerada. Es lo normal cuando subes las escaleras y las vuelves a bajar a toda velocidad.
Lena: ¡Mirad! –dijo mientras enseñaba la foto de su clase- ¡Justin Bieber estaba en mi clase! –comenzó a saltar-
Yo: Ya empezamos… -susurré para mí-
Vicky: Anda.. veo que has encontrado la foto..
Lena y yo: ¿Ya sabíais que Justin estaba en…? –preguntamos al unísono-
Vicky: Sí –interrumpió- Esta foto estaba puesta en un álbum que Lena siempre solía mirar cuando se aburría. Hace unos años, cuando comenzó toda esta “Fiebre Bieber” ,Lena llegó a la casa con un CD de Justin Bieber. Estaba muy contenta de tenerlo, le gustaba mucho y siempre escuchaba sus canciones, tanto, que empezó a poner pósters en su habitación. Un día, yo estaba viendo el álbum de fotos, cuando vi esa en especial. Comencé a leer los nombres de sus compañeros. Hasta que leí el suyo, “Justin Bieber”. No sabía qué hacer, puesto que si se la enseñaba, empezaría a gritar o algo, y en parte, no sabía cuál iba a ser su reacción. En cuanto pude, quité la foto de en medio y puse otra en su lugar. Al parecer, Lena se olvidó de la foto y no preguntó por ella. Pensé que no la volvería a encontrar, y sinceramente, me había olvidado de ella, hasta que la habéis traído. –explicó-
Cuando terminó, hubo un silencio un poco… incómodo. Miré a Lena, estaba boquiabierta.
Yo: Emm… Bueno Lena, enséñales la otra foto, ¿no? –intenté romper un poco aquel silencio-
Lena: Ah, sí. –reaccionó- Es de cuando éramos pequeñas. –se la pasó a mi madre para que la vieran todos-
Mamá: Erais muy pequeñas... ¿Y ese perro? -preguntó-
Rafa: Ese perro era nuestro, se llamaba Sam. A Lena siempre le encantaba jugar con él. Pero por desgracia, el año pasado lo atropellaron.
Mamá: Oh, vaya…
Yo: Sí, vaya tragedia. Pero bueno, ya lo ha superado, ahora, nos vamos a la habitación que hemos tenido un día un poco ajetreado. –cogí a Lena del brazo y tiré de ella-
Lena: ¡Espera Fanny! Las fotos… -se soltó, cogió las fotos y me cogió a mí del brazo- Bueno, nos vamos.
Papá: ¿Y esas prisas?
Lena: Estamos… cansadas. –contestó mientras salíamos del salón-
Vicky: Anda, anda, que os vemos menos que al vecino de la calle de al lado.
Lena: Sí, sí, mamá. Adiós, un beso. Te quiero. –gritó mientras subíamos las escaleras-
Entramos en su habitación. Lena puso las fotos en su sitio y se tumbó en su cama. Yo me senté en la silla.
Lena: Bueno, bueno. Dime, ¿por qué escupiste la fanta de aquella manera tan…cómica? –rió-
Yo: No me hace gracia, no sabes lo que vi en la tele y menos lo que dijeron. –la miré con cara de pocos amigos-
Lena: A ver cariño, cuéntame tus penas. –se sentó-
Yo: Pues, es que sé que te vas a poner a gritar pero… dijeron que él estaba visitando Stratford por unas vacaciones que no se sabe de cuánto tiempo van a ser.
Lena: Genial, pero, ¿Quién es ese chico? ¿Sergio? –preguntó un poco confusa-
Yo: No cabeza de melón, ¿acaso Sergio es famoso? Es –me tapé los oídos y cerré los ojos- Justin.
Permanecí durante varios segundos con los oídos tapados, ya que pensaba que Lena iba a gritar. Subí la mirada. Abrí los ojos y pude ver cómo Lena se estaba riendo. Aparté las manos de mis orejas.
Yo: Lena, ¿de qué te ries?
Lena: De ti. –rió aun más-
Yo: ¿Por qué?
Lena: ¿Por qué te has tapado los oídos? –volvió a reír-
Yo: Por que…Pensaba que ibas a gritar o algo.. –contesté-
Lena: ¡Para nada! Estoy más que acostumbrada a que venga por aquí. Siempre viene a visitar a sus abuelos. –dijo con tranquilidad-
Yo: Eso es bueno. Lo de que estés acostumbrada. Porque así no chillas –reí-
Lena: JÁ, JÁ. ¡Qué graciosa! –dijo con ironía-
Yo: Lo sé.. –permanecí callada durante unos segundos- Lena, ¿sabes lo que eso significa?
Lena: ¿Que no se te dan bien las bromas? –preguntó-
Yo: ¡No, cabeza de chorlito! –exclamé- No me refiero a eso, me refiero a lo de Justin.
Lena: Mm..No, ¿El qué?
Yo: Que el chico que nos persiguió…Puede ser Justin.
Lena: Jajajajaja, ¡Qué graciosa eres Fanny! –se revolcó por la cama-
Yo: Lena, va enserio.
Lena: Por favor, Fanny, ¡que es Justin Bieber! ¿Cómo va a dedicar una mañana entera a seguirte? Además, él no sabe que estás aquí.
Yo: Ya, pero, ¿recuerdas que me choqué con él? Puede ser que ahí se diera cuenta…
Lena:  Es verdad..Pero aun así, no lo creo. Además, está con Selena, ¿no? ¿O acaso no salía ella en la tele?´
Yo: No lo sé. Nada más escuchar su nombre, escupir la fanta y atragantarme, apagué la tele.
Lena: Ya veremos si está por aquí. Nos lo volveremos a encontrar seguro. Pero, estate atenta.
Yo: Sí, sí. A todo esto. ¿Qué hora es? –dije mirando el reloj-
Lena: Las ocho y media. Nos hemos tirado un buen rato mirando la tele.
Yo: Ya lo sé.
Lena y yo nos quedamos calladas, pensando. Entonces, sonó el timbre.
Lena: Bah, ya abrirán los padres.
Vicky: ¡¡Fanny, tienes un regalo para ti!! –exclamó desde abajo-
Yo: ¿Un regalo? –miré a Lena extrañada- ¡¡Ya voy!!
Lena: No sé, vamos a mirar. –se levantó-
Lena y yo bajamos las escaleras. En la puerta había un chico rubio, con el pelo corto y los ojos claros. En la mano llevaba…