viernes, 16 de diciembre de 2011

Capítulo 44.


Al tocar su piel, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Miles de mariposas revoloteaban en mi estómago. Sus ojos estaban clavados en los míos. Una sonrisa se me dibujó en la cara. Me acerqué lentamente a él. Una gota de lluvia golpeó su nariz. Ambos miramos al cielo. Estaba empezando a llover. Volvimos a mirarnos de nuevo. Le limpié la gota de lluvia con mi jersey. Él me acarició la cara. Nos fuimos acercando cada vez más, como dos imanes atraídos por sus polos opuestos. Cerré mis ojos, al igual que él. Hasta que pude sentir como sus labios se unían con los míos.
Tras un largo beso bajo la lluvia nos levantamos y, cogidos de la mano, nos reunimos con los demás. Cuando llegamos todos se extrañaron al vernos caminar juntos, pero sonreían. Sonreían todos menos Jamie. Me quedé mirándolo. Él me miró y me sonrió forzadamente. No estaba bien, se le veía en la cara.
Cogimos nuestras mochilas y nos dirigimos a clase.  Me senté con Justin. Ryan con Lena, y Caitlin con uno de los chicos del grupo, al igual que Rouse. Busqué a Jamie. Estaba sentado con una chica. La misma con la que estaba hablando Justin en la clase anterior. Parecía que se llevaban bien. Jamie me miró, y me sonrió de nuevo. Pero esta vez, más alegre. Le devolví la sonrisa y saqué mis cosas.
Miré a Justin. De vez en cuando, me acariciaba la mano, me miraba y me sonreía. Era genial. Quizás fui demasiado dura con él. Lo volví a mirar. Él estaba escribiendo en su libreta. Me centré en las explicaciones del profesor, puesto que no quería suspender.
En la penúltima clase, me senté con Lena y, en la última, con Jamie. Esta última clase fue hora libre, puesto que la profesora no había venido. A Justin no pareció molestarle mucho que me sentara con él, y eso me agradaba. No me gusta que los chicos sean tan celosos que casi no puedas hablar con los demás. Jamie me preguntó si estaba con Justin, o si sólo fue por un momento. Le conté lo que pasó, me sonrió y me contó que quizás le gustaba Emma, la chica con la que se sentó en las clases anteriores. Comenzamos a hablar sobre otras cosas, y poder conocernos más. Era un chico muy agradable, y también muy gracioso. Me giré sobre la silla para hablar con Lena, que estaba sentada detrás nuestra. Justin y Ryan estaban detrás de ella. Jamie también se dio la vuelta, de forma que todos nos veíamos las caras. Justin me miraba sonriente. Se le veía contento.
Al terminar la clase, cogimos nuestras cosas y nos reunimos en la parada del autobús. Justin me agarró de la cintura y me besó el cuello. Seguidamente, me abrazó tan fuerte que casi me dejaba sin respiración.
-Justin, casi no puedo respirar –dije como pude-
-Oh, perdona –se disculpó mientras me soltaba-
Varios minutos después, llegó el autobús. Fuimos entrando uno a uno, y nos fuimos sentando. Todos los sitios estaban ocupados, menos dos del fondo. Justin y yo nos dirigimos a esos asientos. Él se sentó junto a la ventana, y yo en el asiento de al lado y  dejamos las mochilas en el suelo. Apoyé mi cabeza en su hombro, y él me cogió la mano.  Podía escuchar su respiración, y ,a su vez ,su corazón latir.
-¿De qué has estado hablando con Jamie? –preguntó sin moverse-
-De nuestros gustos y demás. También me ha contado que puede ser que le guste una chica –expliqué-
-Ah, ¿Sí? ¿Quién?
-Emma –reí- La chica con la que estabas hablando antes.
-Sí, sé muy bien quién es –se acomodó en el asiento-
- ¿Y tú? ¿Has hablado de algo con Ryan? –arqueé una ceja-
-De nada importante –rió pícaramente-
-Sí, seguro… -reí-
-¿Esta tarde tienes que hacer algo? –cambió de tema-
-Pues, creo que no, ¿por qué? –pregunté-
-¿Quieres que quedemos para hacer los deberes?
-Oh, yo, una simple chica de ciudad haciendo los deberes con el mismísimo Justin Bieber – me separé de él- No sabría qué decir…
-Vamos, será divertido.
-¿Divertido? ¿Hacer deberes? –le toqué la frente- ¿Qué has tomado?
-No me refería a esa parte –separó mi mano de su frente-
-Oh, ya –volví a colocar mi cabeza sobre su hombro-
-Entonces, ¿Qué me dices?
-No sé, no sé... No es fácil quedar con esta chica para hacer deberes ,sin que me des nada a cambio –le chantajeé-
-¿Y qué quiere esta señorita? –se acercó a mí-
-Mm.. no sé, ¿Qué me darías tú?
Justin no contestó. Se limitó a acercarse a mí lentamente. Juntó su frente con la mía, y nuestras narices se rozaban. Sonrió mientras miraba mis labios. Giró su cabeza, haciendo que nuestros labios se rozaran lentamente.
-Hey Fanny, ya hemos llegado –interrumpió Lena-
Justin y yo nos separamos, nos miramos y sonreímos. Cogí mi mochila y me levanté del asiento.
-¿Y bien? –preguntó mientras me dirigía a la puerta-
-Ya te llamaré –grité desde la puerta-
Me junté con Lena. Fuimos caminando hasta casa desde la parada del autobús.
-Bueno, ¿Qué tal con Justin? –me preguntó-
-Te ha faltado tiempo para preguntar… Pues, muy bien, ¿y tú con Ryan?
-Pues bien –sonrió-
Seguimos hablando hasta que legamos a la puerta de la casa. Lena sacó sus llaves y abrió la puerta.
-¡Ya hemos llegado! –gritó mientras ponía las llaves en la mesita de la entrada-
Nos dirigimos al salón en el cual, para nuestra sorpresa, se encontraban los abuelos.
-¡Abuelos! –gritamos a la vez-
Soltamos las mochilas en el suelo y corrimos a abrazarlos.
-¡Mis niñas! –gritó mi abuelo al abrazarnos-
-Cariño, ya no son niñas, son mujercitas –le corrigió mi abuela-
-¿Cómo estáis? –preguntó Lena-
-Pues aquí nos ves –rió el abuelo-
-Oh, Lena, mírate… estás hecha una mujer –dijo mi abuela mientras la abrazaba-
-Es que no nos vemos desde hace varios años –sonrió Lena-
-Hey, que estamos aquí –intervinieron nuestros padres, que estaban sentados en la mesa-
-Ah, sí. Hola –sonreí-
-Fanny, ¿vamos a subir las mochilas y bajamos a comer? –sugirió Lena-
-Vale –afirmé-
Lena y yo cogimos nuestras mochilas y subimos a la habitación.
-Lena, ¿crees que esta tarde podré quedar para estudiar con Justin? –le pregunté mientras soltaba mi mochila en la cama-
-Pues, supongo que sí, ¿por qué?
-Porque como están aquí los abuelos pensé que sería mejor quedarse con ellos –expliqué-
-Pero, ellos se van a quedar aquí más días, además, vas a estudiar. Yo creo que te dejarán.
Me encogí de hombros. Cogí mi móvil y lo guardé en el bolsillo. Bajamos las escaleras, y nos sentamos en la mesa. Empezamos a comer mientras hablábamos con los abuelos. Me encantaba comer con ellos. Siempre había risas en la mesa. Al acabar de comer, ayudamos a recoger la mesa.
-Mamá, papá, ¿Puedo ir a casa de Justin para hacer los deberes con él? –pregunté mientras ponía caritas-
-¿Justin? ¿Ese Justin? –preguntó mi padre-
-Sí papá, ese Justin –afirmé- ¿Puedo?
-Eh… -suspiró- Está bien, puedes.
-Gracias papi –le di un beso en la mejilla- Voy a arreglarme.
Cogí a Lena del brazo y subimos a la habitación. Al entrar, cerré la puerta.
-¿Qué me pongo? –abrí el armario-
-Hija, vas a estudiar, no vas a una fiesta – se sentó en la cama-
-Sí, pero no pretenderás que vaya así ,¿no? – señalé mi ropa-
-Vas bien.
Me miré al espejo. Tampoco iba tan mal.
-Está bien, me quedaré así – suspiré-
Cogí el móvil y le di un toque a Justin. Con eso, él sabría que tenía que venir a por mí. Preparé la mochila con los libros que me iba a llevar. Me arreglé un poco el pelo, me eché colonia y volví a la habitación. Lena seguía sentada en la cama.
-¿Bajamos? –preguntó Lena-
Asentí con la cabeza mientras cogía la mochila. Bajamos al salón y nos sentamos en el sofá con los abuelos y nuestros padres. Nos pasamos casi una hora hablando y recordando momentos de cuando éramos pequeñas.
-¿Qué te parece si mañana por la tarde bajamos las cajas de fotos del desván? –me susurró al oído-
-Vale- contesté mientras sonreía-
En ese momento tocaron al timbre. Me levanté corriendo a abrir la puerta. Antes, me miré al espejo. Sujeté el mango de la puerta, bajé el manillar y la abrí. Allí estaba Justin, sonriente. Se había cambiado. Vestía unas Supras negras, unos vaqueros ajustados y una sudadera gris. Tan guapo como siempre. Le di un pequeño beso en los labios, él me sonrió y pasó adentro. Cerré la puerta y me dirigí al salón con Justin detrás de mí. Entré agarrada de la mano de Justin. Todos se quedaron mirando un poco sorprendidos, menos Lena.
-Hola, soy Justin – se presentó con una sonrisa-
-Hola –contestaron todos al unísono-
Justin saludó uno por uno a mis familiares. Les dio la mano a mi padre y a mi tío, y a los demás les dio dos besos en la cara.
-Con que tú eres el famoso Justin Bieber, mi hija te adora –observó mi tío-
-Papá, no exageres –bufó Lena-
-Jaja, no pasa nada Lena –sonrió-
-Bueno, ¿nos vamos? –dije un poco nerviosa-
-Como quieras –contestó Justin-
Cogí la mochila y nos despedimos de todos. Salimos de casa y nos subimos al coche de Justin. Él en el asiento del piloto y yo en el del copiloto. Encendió la radio.
-¿Qué quieres escuchar? –preguntó sin quitar la mirada de la carretera-
-No sé, no me importa. Lo que tú quieras.
Justin se encogió de hombros y dejó una emisora puesta. Sonaba “Price Tag” de Jessie J. Esa canción me encantaba. Empecé a cantarla en voz baja. Justin me oyó y subió el volumen. Él también comenzó a cantar. Poco a poco subí el tono de mi voz, de manera que íbamos cantando los dos. Al acabar esa canción nos miramos y sonreímos. Comenzó a sonar otra canción. Esta era de Justin, “Somebody to love”.
-Oh, esa canción – bufé-
-¿Qué pasa? –preguntó Justin mientras bajaba el volumen de la radio-
-Me trae malos recuerdos –agaché la cabeza- pero no te preocupes –subí el volumen-
-No, si quieres la cambio –bajó el volumen de nuevo-
-No ,tranquilo, me gusta mucho la canción. Sube el volumen.
Justin me miró. Le sonreí intentando transmitirle tranquilidad. Él subió el volumen de nuevo. Varios minutos más tarde llegamos a la casa de los abuelos de Justin. Aparcó en frente de la casa y bajamos del coche. Yo estaba un poco nerviosa, puesto que no conocía a Pattie, la madre de Justin.
Nos acercamos a la puerta de la casa. Justin tocó al timbre.
-¿No tienes llaves? –pregunté-
-Se me han olvidado dentro –explicó Justin-
Tras varios segundos de espera, se abrió la puerta. Una mujer bastante joven, un poco más baja que Justin, con los ojos claros y con el pelo castaño, largo y lacio apareció tras la puerta con una radiante sonrisa.
-Hola, tú debes de ser Fanny –me dio dos besos en la cara, sin dejar de sonreír- Encantada de conocerte por fin.
- Sí, soy yo –reí- Igualmente.
Se acercó un matrimonio de mayor edad, los abuelos de Justin, supuse.
-Hola Fanny, somos los abuelos de Justin –se presentó la mujer con una sonrisa-
-Encantada –le di dos besos al matrimonio-
-Mamá, ¿has preparado lo que te dije? –preguntó mientras miraba dentro de la cocina-
-Sí cariño, está todo listo – afirmó Pattie-
-Genial. Vamos a subir para empezar a hacer los deberes –informó Justin-
Pattie asintió y se dirigió al salón mientras subíamos a la habitación de Justin. La casa de sus abuelos era bastante bonita. Estaba decorada de forma muy acogedora. Parecida a la de Lena, pero un poco más grande. La habitación de Justin estaba decorada con varios pósters. Había algunos de 2Pac y ,para mi sorpresa, también había suyos. Había muchos trofeos y medallas de Hockey. La pared estaba pintada de dos colores, la parte superior de blanco, y la inferior de un azul no muy oscuro. La separación de ambos colores era un largo estampado rectangular que alternaba las palabras ‘Toronto’ y ‘Maple laps’ con los símbolos de Canadá y el equipo de Toronto. Las cortinas también tenían ese estampado. Junto a la ventana, había una bandera del equipo de Toronto. La cama, con los mismos tonos que la pared, también tenía esos estampados. Se veía que a Justin le gustaba mucho el Hockey. El escritorio era bastante grande. Había una lámpara a juego con la habitación, un lapicero y varios papeles. El armario tenía grandes dimensiones, y junto a él había un espejo. La habitación de Justin era gigante.
-¿Qué te parece mi habitación? –preguntó mientras sacaba sus libros-
-Pues, es… es… gigante. Y por lo que veo, te encanta el Hockey – dije mientras miraba uno de los trofeos-
-Sí. Digamos que, si no hubiera sido cantante, me habría dedicado al Hockey –sonrió-
Le sonreí en su respuesta. Saqué mis libros y me senté junto a él en el escritorio. Empezamos con Física y Química. Mi punto débil. Son cosas que no entiendo muy bien. Tantas letras, y números, tantas moléculas y teorías… Con lo que yo odio las matemáticas, se multiplica por dos. Justin y yo comenzamos a hacer los ejercicios por separado, y después comprobaríamos los resultados. Yo los hice como pude, pero pensé que estarían todos mal. Cuando terminamos, comprobamos los resultados y estaban todos bien. No sabía cómo, pero los hice bien. Guardamos los libros y sacamos la siguiente asignatura, y así sucesivamente. Tras varias horas, miré el reloj. Eran las seis y media.
-Justin, ¿podemos parar un rato? Estoy cansada –dije mientras me separaba del escritorio-
-Claro, como tú quieras –sonrió- ¿Tienes hambre?
-Un poco –contesté mientras me acariciaba el estómago-
-Vale – cogió su teléfono y comenzó a teclear-
Varios segundos después, Justin soltó su teléfono en el escritorio, y me sugirió que nos sentáramos en la cama. Me levanté de la silla y me senté a su lado.
-Tu madre es muy guapa – comenté-
-Sí, y ya sabes lo que dicen, de tal palo tal astilla – sonrió-
- Creído –le di un pequeño guantazo en el hombro-
-¡Oye! No toques a Justin Bieber, chica –dijo mientras se tocaba el hombro-
-Para mí no eres el famosísimo Justin Bieber, para mí eres simplemente Justin.
-Ah, ¿sí? ¿Simplemente Justin? –preguntó-
-Sí, ¿por qué? ¿No te gusta? –me preocupé-
-Creí que era tu… tu novio –se sonrojó-
-Hombre, que yo sepa, no me lo has pedido –me hice la difícil-
-En ese caso…
En ese momento, pegaron a la puerta. Justin, con una gran sonrisa, se acercó a abrirla. Fuera estaba Pattie, sujetando algo con las manos. 

domingo, 20 de noviembre de 2011

Capítulo 43.


Me escapé como pude y me dirigí a los baños. Jamie corría detrás de mí hasta que me alcanzó. Me cogió de la cintura y siguió haciéndome cosquillas. De repente, paró de hacerme cosquillas y se quedó mirándome. Estábamos muy cerca. Me quedé mirando sus ojos. Él se fue acercando a mí poco a poco…
-¡Ejem, ejem! …
Jamie y yo nos sobresaltamos. Giramos la cabeza y lo vimos allí, cruzado de brazos y con el rostro enfadado.
-Nos vamos. Los demás os están esperando –se descruzó de brazos y ,seguidamente, se dio la vuelta y se alejó-
-¿Crees que le ha molestado? –preguntó Jamie preocupado-
-Por cómo lo ha dicho, sí. Pero me da igual que le haya molestado, él no decide qué tengo que hacer y qué no –contesté mientras empecé a caminar-
-No me gusta cómo me mira –dijo muy preocupado-
-Tú no te preocupes, ya hablaré con él… -intenté animarlo-
-Bah, déjalo. Tampoco me importa mucho –aclaró-
Me encogí de hombros y seguimos andando hasta reunirnos con los demás. Justin estaba de brazos cruzados, mirando nada.
-¿Dónde estabais? Habéis tardado mucho –preguntó Cait-
-Me quedé encerrada en el baño y Jamie me ayudó a salir –mentí-
-Sí, es verdad –Me apoyó Jamie-
-Bueno, da igual, será mejor que nos vayamos. Es tarde, y mañana ha y clase –interrumpió Lena-
Acto seguido, nos dirigimos a la salida. Miré a Justin. Me miró con mala cara. Quizás no le pareció bien que mintiera. Decidí acercarme a él.
-Justin- lo llamé cuando estaba a su lado-
Me esperé unos segundos mientras andaba a su lado, pero me hizo el vacío.
-Justin- volví a llamarlo, pero esta vez más alto-
Me miró serio, después giró la cabeza y siguió andando.
-Justin, ¿Qué te pasa? –lo agarré del brazo y le giré hacia mí-
-Nada –se giró y continuó andando, pero esta vez más rápido-
-No me digas que no te pasa nada, porque te pasa algo. Sino, no me hablarías así  -intenté alcanzarlo-
-Qué lista eres –dijo muy serio y sin mirarme-
-Justin, por favor, para –lo volví a agarrar del brazo-
Justin paró de caminar y se cruzó de brazos . Me quedé mirándolo fijamente. Él miraba a otro lado.
-Justin, mírame – dije intentando que me mirara-
Justin giró la cara y puso su mirada en mis ojos. Su rostro seguía serio.
-Ahora, contesta. ¿Qué te pasa? – fijé mis ojos en los suyos-
-Nada – contestó mientras apartaba la mirada-
-Dímelo, pero esta vez mirándome a los ojos, ¿vale? –dije sin creérmelo-
-No me pasa… -se quedó callado mirándome- vale sí –suspiró-
-¡Justin, Fanny! ¿Os vais a quedar ahí para toda la vida o qué? ¡Vamos! –gritó Ryan desde el grupo-
-¡Ahora vamos! ¡Seguid vosotros! –contestó Justin-
-¿Qué es lo que te pasa? – volví a preguntar por enésima vez, pero esta vez con esperanzas de conseguir una respuesta-
-¿Por qué habéis mentido? Bueno, más bien, ¿por qué has mentido? –preguntó decepcionado-
-¿Qué pretendías que dijera? –respondí inmediatamente-
-Quizás, la verdad… –agachó la cabeza un poco decepcionado-
-¿Y no te hubieras puesto peor si hubiera dicho la verdad?
- Supongo que no. Al fin y al cabo, yo os vi. Pero, eso no es lo que me preocupa –siguió caminando-
-Hey, espera –lo agarré del brazo y tiré de él hacia mí-
-¿Qué?
-¿Qué es lo que te preocupa?
-Tú lo sabes, sólo que no quieres darte cuenta –respondió mientras volvía a caminar-
- ¿El qué? ¿Que sientes que prefiero a Jamie?
Justin frenó en seco. Me miró fijamente y ,avergonzado, asintió con la cabeza.
-¿Es eso? ¿Enserio? –pregunté asombrada-
-¿Me vas a hacer repetirlo? – alzó una ceja-
-Quizás sí, quizás no… -reí-
Justin me miró con mala cara. Puede que no le hiciera gracia que bromeara con el tema.
-Vale, perdón –me disculpé-
-También me preocupa que, ahora que has mentido en eso… ¿Cómo voy a saber que estás diciéndome la verdad? –dijo con los ojos medio llorosos-
-Mm, pregúntame algo y te contestaré sinceramente
Justin se quedó callado. Miró al suelo unos segundos, después me miró a los ojos.
-¿Me quieres? –preguntó mientras le lagrimeaban los ojos-
Me quedé mirándolo durante varios segundos, sin decir nada. Justin suspiró, giró sobre sí mismo y se comenzó a caminar con las manos en los bolsillos, mirando al suelo. Lo observé mientras se alejaba. En mi corazón sentía un enorme vacío. ¿Habría hecho mal al no contestarle? Quizás sí, quizás no… quizás necesito tiempo.
Una gota de agua cayó sobre mi nariz. Miré al cielo. Estaba nublándose y caían algunas gotas. Miré hacia donde se había dirigido Justin. No había nadie. Ni Justin, ni los chicos. Comencé a caminar hacia la casa de Lena mientras pensaba en todo lo que había pasado. Dos chicos a los cuales no conozco casi nada. La estrella del momento que ha hecho todo lo posible por explicarme todo lo sucedido y expresarme lo que siente, y un chico australiano normal y corriente que, aunque me conozca poco, se preocupa por mí.
Volví a mirar al cielo, cerré los ojos y suspiré. “ Dios mío, ayúdame a elegir” dije en voz baja. Entonces, otra gota de agua cayó sobre mi párpado, seguida de otras cuantas. Comenzó a llover un poco más fuerte. Seguí caminando. Dejé que la lluvia mojara mi cara, hasta el punto en el que la lluvia caía con tanta velocidad que me dañaba la cara. Corrí hacia un porche para cubrirme y esperar a que escampara un poco. Miré la hora. Las ocho menos diez. Seguramente no me dé tiempo de llegar para la cena. “Tenía que haber cogido un paraguas” pensé. Y para colmo, tengo frío. Me quedé esperando a que escampara durante media hora. De vez en cuando pasaba algún coche por la carretera y me mojaba.  Estaba contemplando el cielo cuando mi móvil comenzó a sonar. Lo saqué del bolso y miré la pantalla, “Lena” .  Descolgué y me lo puse en el oído.
-¿Sí? –contesté-
-¿Fanny? ¿Dónde estás? Estamos preocupados. ¿Estás con Justin? –preguntó Lena sin apenas respirar-
-Estoy sola, bajo el porche de una tienda. No tengo paraguas y no para de llover –expliqué-
-¿Estás bien? –Volvió a preguntar-
-Sí, solo que tengo un poco de frío.
-Espera, vamos a recogerte. ¿Qué tienda es?
-Está al lado del centro comercial. Hace esquina en la calle de en frente. Es una zapatería –dije mirando la calle-
-Está bien, adiós –colgó-
Guardé el móvil en el bolso y me crucé de brazos para intentar entrar en calor. Tras varios minutos, me asomé para mirar si venían, pero no había ningún coche, ni siquiera había personas. Las calles estaban desiertas. Sólo se oía el ruido del agua golpeando el suelo. Me senté en el escalón del escaparate, el cual estaba mojado por la lluvia. Miré la hora de nuevo. Las nueve menos veinte. Llevaba ahí casi una hora, mojándome y con frío. Pasados cinco minutos, un coche se paró ante mí. Bajó la ventanilla del copiloto. Lena ,vestida con un gorro de lana y un jersey azul, estaba sentada ahí. Me levanté y corriendo me metí en la parte trasera. También estaba sentado Ryan, que me saludó con una sonrisa. Me abroché el cinturó y froté mis manos para calentarlas.
-¿Tienes frío? –preguntó Ryan al verme frotarme las manos- Oh, mírate, estás chorreando.
-Ya lo sé. La lluvia me pilló de improviso. Por cierto, Lena, pensé que ya estabas en casa.
-No, estábamos en casa de Ryan pero ya nos íbamos. –contestó-
Miré al asiento del conductor. Justin, con las manos al volante, lucía un rostro serio.
Llegamos a la casa de Ryan, se despidió de nosotros y se bajó. Justin arrancó el coche y siguió conduciendo hasta llegar a nuestra casa. Ya había escampado un poco más, prácticamente no llovía. Todo estaba oscuro y silencioso. Las calles estaban iluminadas por las farolas y las luces de algunas casas. Cuando llegamos, Lena se bajó del coche y se dirigió hacia la puerta de la casa. Yo me quedé dentro del coche, observando a Justin. Él sabía perfectamente que yo seguía ahí, mirándole.
-No sé si te has dado cuenta, pero ya hemos llegado – dijo sin apartar la mirada del volante y con un tono muy serio-
-Sé que hemos llegado, pero no hemos terminado de hablar algo – añadí-
- Creo que lo dijiste todo con esa mirada –volvió a hablar sin mirarme-
-Tal vez interpretaras mal las cosas.
-Es tarde, será mejor que te vayas –cambió de tema –
-No me importa, tenemos que terminar de hablar – insistí –
-Podemos terminar mañana, en el instituto. Ahora, vete a descansar y a cambiarte. Sino, te resfriarás –me aconsejó-
No dije nada más. Abrí la puerta del coche, bajé y la cerré con un portazo. Al llegar a la puerta de la casa, me giré. Miré a Justin. Él me miró muy serio, arrancó el coche y se fue.
Entré en casa. Saludé rápidamente a todo el mundo, sin que vieran que iba mojada, y subí a la habitación. Lena estaba ya en pijama, guardando su ropa.
-Sí que eres rápida –reí-
-Creo que es porque has tardado mucho en subir. ¿Te han regañado? –preguntó-
-No, directamente no me han visto mojada. He subido muy rápido –le expliqué mientras me quitaba la ropa mojada-
-Has tenido suerte. Creo que te habrían castigado.
-Bueno, ha sido solo un despiste.. No tenía paraguas. –me encogí de hombros- Por cierto, Justin ha mencionado algo de mañana en el instituto antes de bajarme del coche. ¿Sabes qué es?
-Sí. Nos lo ha comentado antes. Resulta que ya ha terminado el tour que estaba haciendo y Pattie lo va a inscribir en el instituto para que siga ahí sus clases.
La ropa se me cayó al suelo. Miré a Lena mientras los ojos me brillaban. ¿Justin iba a estar en el instituto? Sería genial, pero todas las chicas irían detrás de él. Me agaché para recoger la ropa, y la puse al lado de la calefacción. Fui al baño para secarme el pelo. Lena vino detrás de mí.
-¿Por qué has preguntado eso? –preguntó mientras se apoyaba en el marco de la puerta-
-Porque le he dicho que teníamos que hablar y me ha contestado que mañana hablaríamos, en el instituto –cogí el secador- y me he extrañado.
-Ah, vale. ¿Has pasado mucho tiempo bajo el porche?
-No, sólo una hora… -dije en tono sarcástico-
-Vaya, ¿por qué no me llamaste?
-Pensé que escamparía un poco.
-Bueno, no pasa nada. ¿Bajamos a cenar? Tengo hambre –sugirió-
-Sí, yo también tengo hambre –dije mientras me recogía el pelo-
Guardé el secador. Lena y yo bajamos para poner la mesa. Esta vez, cocinaban los padres. Preparamos la mesa y nos sentamos a cenar. Los padres nos preguntaron qué tal lo habíamos pasado y si nos habíamos mojado mucho. Lena le contó que cuando empezó a llover estábamos en casa de Ryan, pero no les contó que yo no estaba. Cuando terminamos de cenar, recogimos nuestros platos y vasos y nos fuimos a la cama. Eran las diez y media y teníamos que descansar para otro día más en el instituto. Nada más entrar en la habitación, miré si le ropa estaba ya seca. No podía dejarla ahí por la noche, puesto que podría incendiar la casa. La guardé en el armario y me metí en la cama. Lena apagó la luz, de manera que la habitación quedaba iluminada por la luz de la luna, que ahora lucía brillante. El cielo se había despejado, ya no llovía ni estaba nublado. Hacía una noche preciosa.
Cerré mis ojos y recordé todo lo ocurrido hasta ahora, todo lo que ha cambiado mi vida en tan poco tiempo. Antes vivía en Madrid, iba al instituto, salía con mis amigas… Y un día, conocí a Justin por casualidad. Él cambió gran parte de mi vida. Me hizo hacer grandes travesuras, vivir momentos de tensión y desesperación, aunque también me hizo bastante daño. Tras varios meses que no fueron normales, tengo que mudarme a Stratford y da la casualidad de que me lo encuentro… En realidad, Justin tiene razón. El destino nos unió, nos separó y nos ha vuelto a unir. Tiene que tener algún significado. Pero por ahora, lo mejor será dejar que el tiempo ponga las cosas en su sitio.
A la mañana siguiente me levanté con una sonrisa. Me asomé a la ventana. El sol brillaba con fuerza, las calles estaban un poco mojadas y ya se podía ver a alguno que otro madrugando para trabajar o para darse un paseo por el pueblo. Saqué la ropa que me iba a poner del armario y me cambié. Lena estaba en el baño, arreglándose. Entré para cepillarme el pelo y demás.
-Buenos días –saludé cuando entré en el baño-
-Buenos días –contestó sonriendo-
-¿Qué tal has dormido? –preguntó Lena-
-Muy bien, -contesté- ¿Y tú?
-Bien también –sonrió-
Cuando nos terminamos de arreglar, bajamos para prepararnos el desayuno. Yo desayuné tostadas con mermelada y Lena, cereales. Los padres ya se habían marchado cada uno a su trabajo, ya que no estaban los coches aparcados. Había una nota en la encimera de la cocina que decía “Hemos salido a desayunar, de paso haremos la compra. Un beso, mamá”.  Lena tiró la nota a la basura después de leerla. Cuando recogimos toda la cocina, cogimos las mochilas y nos dirigimos hacia el instituto.
Al llegar allí, en la puerta estaban Ryan, Jamie, Caitlin, Rouse y los demás. Justin no había llegado aún. Nos quedamos esperando durante varios minutos. Escuchamos gritos de un montón de chicas. Nos dimos la vuelta, y allí se encontraba Justin, firmando autógrafos. Las chicas entraron en el edificio. Justin se acercó a nosotros. Saludó a todos uno a uno, menos a mí. Me quedé mirándolo mientras entraban. No me dirigió ni una mirada. Entré en clase y me senté con Jamie. Lena se sentó con otra chica de la clase, y Justin con Ryan. El profesor entró cuando sonó el timbre, pasó lista y levantó a Justin para que se presentara. Después de varios segundos de gente gritando, había papeles y bolígrafos por el suelo. Justin tomó asiento y el profesor comenzó la clase. Miré a Justin. Estaba hablando con la chica de adelante, muy sonriente. Me miró un momento, pero me giré y seguí atendiendo al profesor. ¿Quería guerra? Pues iba a tenerla. El profesor mandó las actividades, se sentó en su mesa y se puso a corregir exámenes. Volví a mirar a Justin. Estaba tonteando con la chica. Le tocaba el pelo, le miraba a los ojos y le sonreía. Me giré hacia Jamie. Empezamos a hablar de tonterías. Yo le sonreía, y de vez en cuando le acariciaba el pelo. Y así sucesivamente, durante las dos horas restantes antes del recreo. Cuando sonó el timbre que anunciaba el final de la tercera clase y el comienzo del recreo, todos nos reunimos donde siempre. Estaba nublado de nuevo, tenía pinta de llover.
 Me senté a hablar con Jamie. Miré a Justin. Cruzado de brazos, nos miraba muy serio. Seguí hablando con Jamie. Cuando me di cuenta, Justin se estaba alejando. Varias chicas le hablaron, pero él no les hizo mucho caso. Me levanté sin decir nada y fui tras él sin que se diera cuenta. Rodeó el instituto y se sentó en una esquina en la que nadie podía verle, nadie excepto yo. Me quedé observándolo durante varios segundos. A pesar de la distancia, pude ver como una lágrima recorría su rostro y su mano la limpiaba. Me acerqué a él y me senté a su lado. Él no dijo nada. Tenía la mirada perdida y el rostro serio. Lo miré a los ojos, pero él seguía sin mirarme. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Lágrimas contenidas. Verle así me dolía. Y todo era mi culpa. Miré hacia otro lado y me limpié la lágrima que recorrió mi mejilla.
-No hemos terminado de hablar sobre una cosa –dije mirándolo de nuevo-
-Ya está todo aclarado –contestó-
-No, no lo está –me senté en frente de él, para que me mirara a la cara-
-Sí lo está, me lo has aclarado todo con acciones –giró la cara-
-No, Justin –Le cogí la cara y le giré hacia mí- Mírame, por favor.
Justin me miró a los ojos. Pude ver como sus ojos estaban a punto de desbordar miles de lágrimas.
-Verás, respecto a lo que me preguntaste ayer –comencé a decir-
-No tienes que decir nada, ya lo sé todo –me interrumpió-
- ¿Me dejas acabar? –pregunté-
Justin asintió.
-Respecto a eso, necesito hablar contigo.
-No hace falta, quieres a Jamie, lo sé. Todos lo sabemos –dijo mientras sus mejillas eran recorridas por miles de lágrimas-
Me quedé mirándolo. Entonces, la imagen de Lena en el centro comercial se me vino a la cabeza. “Puede que se sienta amenazado por Jamie”. Esa frase recorrió cada extremo de mi mente.
-No, no me quiero a Jamie. Quiero a otro chico –me senté de nuevo a su lado, pero esta vez más cerca-
- Pues, espero que te vaya muy bien con él –me miró-
-Gracias, pero necesito hablarlo con él. El problema es, que no me deja hacerlo.
-Pues, ese no es mi problema –se secó una lágrima-
-Siento decirte que no es así, porque tú estás metido en todo esto –le limpié otra lágrima-
Al tocar su piel, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Miles de mariposas revoloteaban en mi estómago. Sus ojos estaban clavados en los míos. Una sonrisa se me dibujó en la cara. Me acerqué lentamente a él. Una gota de lluvia golpeó su nariz. Ambos miramos al cielo. Estaba empezando a llover. Volvimos a mirarnos de nuevo. Le limpié la gota de lluvia con mi jersey. Él me acarició la cara. Nos fuimos acercando cada vez más, como dos imanes atraídos por sus polos opuestos. Cerré mis ojos, al igual que él. Hasta que pude sentir como sus labios se unían con los míos…