sábado, 15 de octubre de 2011

Capítulo 42.


Miré a la izquierda. Vi a un chico con un abrigo negro, pantalones negros, Supras negras ,gafas de sol negras y un sombrero a juego con su vestimenta. Qué raro. ¿Gafas de sol un día nublado? Que gente más rara. El chico se acercó a mí, me miró y se sentó a mi lado.
-Bonito día, ¿no crees? –me miró-
-Claro… -sonreí falsamente mientras me alejaba un poco-
-¿Por qué te alejas? –Se quitó el sombrero y las gafas-
-¡Ah!, Justin eres tú. Pensé que eras un extraño –suspiré-
-¿Y eso? –rió-
-¿Qué clase de pregunta es esa? –lo miré desafiante- Es obvio, ¿no crees? –revisé su vestimenta desde sus pies hasta su cabeza- ¿Es normal ir así?
-Para mí, no –rió- Pero si no visto así ,la gente me reconocerá.
-Ah..ya. –dije con sequedad-
-Sabía que vendrías- sonrió-
-¿Sí? Ala ..¿Que eres adivino o algo? –fingí sorprenderme-
-No…
-¡Oh ,vaya! –agaché la cabeza-
-Era una simple intuición –aclaró-
-Bien, bien. Dejemos de cambiar de tema -interrumpí- ¿Qué era eso que tenías que decirme? Según tú, era importante.
-Sí, al menos para mí lo es… -me miró a los ojos-
-Oh ,espera. ¿Dónde está Selena? –moví la cabeza de un lado a otro, buscándola-
-No está aquí –respondió-
-¿Y eso? –paré de buscar-
-Ya no estamos juntos..
-Ah, ¿no? ¿Por qué? –pregunté-
-La dejé hace tiempo. Empezamos a discutir por cada cosa que hacíamos y eso…
-Vaya.. Estarás muy triste, ¿no? –dije sarcásticamente-
- Sí, supongo. ¡Oye, me has dicho que no cambiara de tema y acabas de cambiarlo radicalmente!
-Pues bien, volvamos al tema principal. ¿Qué querías?
-Verás…Sé que posiblemente tú hayas olvidado todo aquello que pasó, pero yo no.
- Acertaste –mentí-
-Bueno, aun así, yo quiero hablar contigo. ¿Puedo continuar? –preguntó retóricamente-
Asentí con la cabeza.
-Pues verás, ¿recuerdas lo último que me dijiste? Esas palabras que tanto me dolieron… Las recuerdas, ¿no? –me miró a los ojos-
-Pues no, no las recuerdo –volví a mentir-
-Te las recuerdo yo. Te pregunté claramente “¿De verdad quieres que desaparezca para siempre?” y tú contestaste “Sí” y bajaste la mirada. –suspiró- ¿Recuerdas ya?
-Ah, sí, eso. Casi lo había olvidado –desvié la mirada-
-Bien, después de eso, yo me subí a una furgoneta y me fui. Desde entonces, no me has vuelto a ver, al menos en persona. ¿No es cierto? –volvió a preguntar-
-Sí, es cierto. –asentí-
-Y tú pensarás que desde ese momento yo seguí con mi vida, dando conciertos, entrevistas… Pensarás que he seguido siendo feliz. Pues, siento decirte que no es así. Es verdad que he seguido viajando y todo lo demás, pero no del todo feliz. Siempre que escuchaba hablar de España, tu imagen se me venía a la cabeza. Al cantar One Less Lonely Girl en los conciertos, me acordaba de esa noche, en el hotel. Cuando me llaman “Bieber”, recuerdo la primera vez que nos vimos en la piscina, tú eras muy distante y me llamabas así. Y eso no es todo, hay más cosas que me recuerdan a ti, pero nunca terminaría. Es verdad que no hemos pasado ni una semana juntos, pero con todos esos momentos me he dado cuenta de que eres importante en mi vida, al igual que mis fans. Y pienso que si el destino nos ha reunido aquí, en Stratford… Es por algo. –sonrió-
-Mm.. Gran discurso Bieber, gran discurso. ¿Piensas que sólo con eso me vas a recuperar? –dije muy seria-
A Justin se le descompuso la cara. Esa sonrisa fue desvaneciéndose poco a poco.
-Esto..no sé –agachó la cabeza-
-Y otra cosa, ¿Cómo sabías que estaba aquí?
-El otro día, cuando estabas saliendo de la tienda y nos chocamos, pensé que mi cabeza te estaba imaginando, pero después me di cuenta de que eras tú –dijo un poco triste-
-Vaya casualidad. Será que no hay gente en el mundo con la que chocarse…
- Bueno, pues creo que ya he terminado..
-Ya era hora. –miré a Justin-
Su cara estaba totalmente descompuesta. Supongo que no se esperaba esas contestaciones.
-Entonces no, ¿no? – suspiró-
-¿No qué? –pregunté-
-Nada, déjalo –volvió a suspirar-
Me quedé mirándolo. Se le veía tan decepcionado… No pude evitar reírme.
-¿De qué te ríes? –dijo muy serio-
-De ti –contesté entre carcajadas-
- ¿Por qué? –sonrió un poco-
- Ven aquí anda –lo abracé-
-Mm.. ¿Fanny? ¿Qué haces? –rió-
-Eh.. Voy a intentar acertar, pero lo veo muy difícil.. Quizás, ¿Abrazarte? –dije en tono sarcástico-
-Hasta ahí llego –me miró a los ojos-
-Menos mal, eres listo – lo miré fijamente-
- Sólo para lo que quiero –sonrió-
Justin se fue acercando a mí cada vez más. Estábamos a dos centímetros de distancia cuando mi móvil comenzó a sonar. Pegué un salto y lo saqué del bolso. Justin volvió a su lugar.
-¿Sí? –descolgué el móvil-
-Fanny, ¿dónde estás? –preguntó Lena al otro lado-
- En la puerta del instituto, ¿por qué? –contesté asustada -
-Para saberlo, ¿Vas a venirte con nosotros? –dijo muy tranquila-
-Ah, para eso. Me habías asustado. ¿Quiénes estáis?
-Caitlin, Rouse, Ryan, Jamie.. todos. ¿Vas a venir o no? –volvió a preguntar-
-Vale, ¿Dónde estáis? 
-En el parque. Ahora nos vemos, Adiós. –colgó-
-Adiós.. –colgué-
Miré a Justin. Había estado mirándome todo el rato.
-¿Quién era? –preguntó-
-Qué cotilla ,¿no? –reí- Era mi prima. Ha llamado para ver si me iba con ellos y con sus amigos.
-Ah… -agachó la cabeza- Bueno, entonces…
-¿Quieres venirte? –interrumpí- Está Ryan.
-Mm…No sé, es que tengo cosas que hacer y..
-Bieber… -lo miré con cara de pocos amigos-
-Está bien, iré –sonrió –
-Bien –cogí mis cosas-
-Y, ¿Dónde están?
-En el parque –me levanté del banco-
-¿Y Sabes dónde está?
-No, por eso me vas a llevar tú, que eres el que ha vivido aquí durante gran parte de su vida
-Entonces, tú lo que quieres es que te lleve hasta allí, no que vaya con vosotros –me miró con mala cara-
-¡Eh! ¡Tu mente va avanzando! –reí-
Justin puso cara de sorprendido y se abalanzó sobre mí. Comenzó a hacerme cosquillas.
-Justin, para –balbuceé entre carcajadas-
-No, me estás utilizando –rió-
-No, enserio. Quiero que vengas –intenté apartarlo-
-Está bien… Vamos.
Comenzamos a andar. De vez en cuando miré a Justin. Estaba mirándome. Me hice la tonta durante varios minutos, hasta que decidí decirle algo.
-¿Quieres algo? –le miré a la cara-
-¿Qué? – dijo confuso-
-No sé, es que como me miras tanto…
-Ah, no te miro – desvió la mirada hacia otro lado-
-Ya, ahora soy yo la que imagina cosas… - busqué mi móvil en el bolso-
-Sí, claro que sí -rió-
-Sí, sí…
Seguimos caminando durante varios minutos, hasta que llegamos al parque. Allí estaban todos, sentados en un banco. Entramos y nos acercamos a ellos. Cuando nos vieron se quedaron pasmados. Supongo que sería por Justin. Ryan se levantó y se acercó a nosotros. Saludó a Justin con su típico saludo, y seguidamente, me dio dos besos. Los saludé a todos. Miré a Lena y comencé a reírme. Su cara era un completo poema.
-Lena, vuelve a la tierra –agité mi mano delante de su cara-
-Ah, sí. Hola, hola –me dio dos besos y se quedó mirando a Justin de nuevo-
-Em.. Justin, esta es mi prima Lena. Lena..ya sabes quién es Justin –los presenté-
-Encantado –dijo Justin mientras le daba dos besos a Lena-
-Eh..eh.. igualmente.. –tartamudeó Lena-
Todos reímos. Al parecer, nunca habían visto así a Lena, ya que es muy lanzada.
-Es mía –le susurró Ryan a Justin-
-Tranquilo, yo tengo mi propio objetivo –contestó mientras me miraba-
-¿Quieres algo Bieber?- pregunté al ver que me miró-
-Fanny, ¿Por qué eres así con él? – interrumpió Lena-
-Eso, ¿Por qué eres así conmigo? –repitió Justin-
-No sé. Cosas mías –aclaré-
Terminé de presentarlos a todos. Al cabo de un rato, fuimos a dar una vuelta. Miré a Jamie, se le veía un poco triste. Iba separado del grupo, dándole patadas a una lata. Me acerqué a él.
-Jamie, ¿Qué te pasa? Estás triste, o eso parece –dije cuando estaba a su lado-
-¿Sí? No me pasa nada
-Oh, venga. Te conozco de apenas unas horas, y sé que te pasa algo. Esta mañana no eras así –lo agarré del brazo-
-No te preocupes –sonrió forzadamente-
Me quedé mirándolo.
-Está bien, pero no quiero verte así –le sonreí- Ahora, vamos con los demás.
Jamie y yo avanzamos hasta donde se encontraban los otros. Miré a Justin. Estaba mirando a Jamie con mala cara. Era como si pensara que me estaba acercando mucho a él. Quité la mirada y seguí hablando con Jamie. Fuimos al centro comercial, puesto que las chicas querían mirar ropa y demás. Yo ya había hecho compras, así que no podía comprar más nada por ahora.
Ryan, Justin y los demás chicos se dirigieron a la zona de los video juegos, típico en los chicos.
-Estás muy tranquila –me acerqué a Lena- Es raro en ti, ya que Justin está con nosotros.
-Ya, no quiero parecer una fan loca. Además, me quiero acercar más a Ryan – cogió una sudadera morada- ¿Qué te parece? –me enseñó la sudadera-
-Muy bonita –dije sin mirarla- Oye, cambiando de tema, ¿sabes lo que le ocurre a Jamie? Está muy raro, no crees?
-Sí, lo he notado. Creo que es por la presencia de Justin. ¿No lo habías pensado? –dejó la sudadera en su sitio-
-Pues, al principio no –me quedé pensando-  Pero después miré a Justin y lo vi mirando a Jamie un poco… ¿mal?
-Quizás se sientan “amenazados” el uno por el otro –siguió mirando ropa-
-¿Amenazados? –pregunté-
-Sí, ya sabes. Jamie puede pensar que te atrae Justin, y Justin puede pensar lo contrario. ¿Entiendes? –explicó-
-Ah.. ya. Ahora sí lo entiendo –asentí-
-¿Y tú que sientes? –me miró a la cara-
-Sinceramente, no lo sé. Mi vida ha dado un cambio tremendo. He pasado de estar viviendo una vida normal en Madrid, a estar aquí, en Canadá. De pasar todas las tardes con mis amigas, a estar en el centro comercial de Stratford contigo, con tus amigos y con Justin. Yo, sinceramente, necesito acostumbrarme a este ambiente. Necesito tiempo para ir relacionando las cosas y saber qué siento por quién –suspiré-
-Lo entiendo –me abrazó- Ahora, ¿qué tal si dejas ese tema? Vamos a divertirnos, ¿no?
-Sí –sonreí-
Seguimos mirando ropa, hasta que decidimos ir a buscar a los chicos. Estaban mirando juegos en un pasillo. Decidimos pegarles un susto. Nos acercamos sigilosamente a ellos.
-A la de tres –susurró Caitlin- Una..dos.. ¡tres!
-BUUUUUUUUUUUUUUUUUUH –gritamos todas a la vez-
A los chicos se les cayeron los video juegos al suelo. Sus caras estaban descompuestas totalmente. Nosotras nos empezamos a reír. Casi no podíamos respirar.
Los chicos se miraron, hicieron un gesto y se dirigieron a nosotras. Cada uno se dirigió a una chica. Jamie se dirigió a mí y empezó a hacerme cosquillas.
-Jamie, para por favor –dije entre carcajadas-
-No, ahora pagarás por lo que has hecho –sonrió-
Me escapé como pude y me dirigí a los baños. Jamie corría detrás de mí hasta que me alcanzó. Me cogió de la cintura y siguió haciéndome cosquillas. De repente, paró de hacerme cosquillas y se quedó mirándome. Estábamos muy cerca. Me quedé mirando sus ojos. Él se fue acercando a mí poco a poco…

sábado, 10 de septiembre de 2011

Capítulo 41.


Me volví a girar y alguien me tocó desde un matorral. Grité asustada.
-Shhh, ¡Fanny no grites! – asomó  la cabeza-
Al ver su cara , me froté los ojos y volví a mirar su rostro, escondido entre las ramas de los matorrales.
-¿Qué…qué haces aquí? –dije paralizada-
-He venido para hablar contigo, pero aquí no puedo.-se escondió rápidamente-
En ese momento un grupo de estudiantes pasó junto a nosotros. Me miraron y después siguieron caminando. Cuando se alejaron lo suficiente, miré a un lado y a otro. Ya no había nadie más que pudiera vernos.
-Ya puedes salir- dije con seriedad-
-Mira, Fanny, -volvió a asomar un poco la cabeza- tengo que salir de este instituto antes de que alguien me descubra. ¿Sabes la que se armaría si me vieran? Sería un caos. 
-No he sido yo la que te ha mandado a venir. –interrumpí-
-Lo sé. Pero ese no es el tema. Quiero hablar contigo, pero aquí no puedo. Tiene que ser fuera–volvió a esconderse-
-Será mejor que te vayas. No querrás que te pillen, ¿no? – dije disumuladamente-
-Exacto. Por lo que nos veremos esta tarde a las seis en la puerta del instituto. –aclaró-
-¿Quién ha dicho que yo vaya a ir? –pregunté retóricamente-
-Vamos Fanny, es importante. Ven, por favor. –suplicó-
-Pero hace como tres meses que te dije que desaparecieras de mi vida. ¿Recuerdas?
-Es cierto. Y te he hecho caso durante estos últimos meses. Pero ahora estás aquí, en Canadá, en Ontario, en Stratford para ser más exactos. El pueblo dónde ,prácticamente, me he criado. Y yo también estoy aquí. ¿No crees que significa algo? –sonrió tímidamente-
- …Vamos Bieber, será mejor que te vayas si no quieres que venga una de tus fans gritando y detrás otras tantas. Ya me dirás tu discurso esta tarde, si voy, claro. –me crucé de brazos-
-Vas a venir. Sabes que vas a venir. –volvió a sonreír-
- Puedo ir, o no puedo ir. Todo depende – miré el reloj- Y ahora, me voy. Y tú también deberías. Así que adiós, Bieber. –di media vuelta, y me alejé de aquel matorral-
Mientras me iba acercando a Lena y a los demás, no miré hacia atrás. Si él sólo ha entrado aquí, él sólo saldrá.
-¡Chica! ¡Ya pensábamos que te habías caído por el retrete o algo! –rió Lena-
-¿Qué? –pregunté confusa-
-El servicio. Dijiste que ibas al servicio. –aclaró-
-¡Ah! sí, el servicio. –afirmé-
-¿Cómo es que has tardado tanto? – preguntó Jamie- He ido después de ti y he llegado antes.
-Es que todavía no me acostumbro a este instituto. –reí falsamente- Además, los chicos sois más rápidos…
-Será eso… -dijo no muy convencido- Bueno, casi es la hora, ¿vamos? –preguntó en general-
-Sí –contestaron todos al unísono-
-Será mejor que vayamos subiendo, si no queremos llegar tarde- advirtió Caitlin-
Todos asintieron con la cabeza y seguidamente, recogieron sus cosas y se dirigieron a la entrada. Yo hice lo mismo, aunque me quedé un poco más atrás del grupo pensando en qué sería lo que me quería decir Justin. Una parte de mí estaba contenta por volver a verle, pero la otra me decía que volvería a sufrir. Además, estaba empezando a pensar que si me he mudado aquí, es porque el destino quiere que me olvide de todo lo que pasó allí, menos de mis amigas, claro.
-¡Vamos Fanny! No te quedes atrás. –Jamie me agarró del brazo con una gran sonrisa-
-Es que estaba pensando en mis cosas –sonreí tímidamente-
-Se te veía un poco pensativa ,bueno ¿Quieres volver a sentarte conmigo? –me miró a los ojos muy feliz- Sólo si quieres..
-Está bien, en la última clase me he divertido bastante contigo. Pero antes tengo que ir a dejar unas cosas en la taquilla. ¿Me acompañas? – subí los escalones de la entrada-
- Sí, pero será mejor que avisemos a los demás. Un momento – se acercó al grupo y comenzó a hablar-
Pasados unos segundos, Jamie volvió hacia donde yo estaba.
-Les he dicho que no nos esperen. –aclaró cuando llegó hasta mí- Así que ya podemos ir.
-Perfecto. Menos mal que Lena me enseñó dónde estaba mi taquilla, sino tendría que cargar con todos los libros. –reí-
- ¿Quieres que te lleve la mochila? No me importa llevarla –extendió un poco los brazos-
-No gracias, si ya casi hemos llegado, además no pesa tanto.
-Bueno, como quieras –sonrió-
Seguimos hablando hasta que llegamos a la taquilla. Solté los libros que no necesitaba y cogí los de las siguientes horas. Miré el reloj. Quedaban dos minutos para que sonara el timbre que indicaba el inicio de la clase. No nos iba a dar tiempo.
-Jamie, quedan dos minutos. No nos va a dar tiempo a atravesar medio instituto. –dije cerrando la taquilla-
-¿Que no? No conoces a Jamie Laou. –dijo mientras sonreía- Dame la mano. –extendió su brazo-
-¿Cómo? –pregunté confusa-
- Tú dame la mano –repitió-
-Está bien –dije extendiendo mi brazo y cogiendo su mano-
- ¿Estás preparada? –sonrió maliciosamente-
-¿Para? –dije un poco asustada-
- ¡Correr! – acto seguido, comenzó a correr por el pasillo-
-¡Jamie!, ¿Qué haces? –pregunté mientras corría tras él-
- Si quieres llegar a tiempo, ¡tendrás que correr! – tiró de mí-
Me limité a correr detrás de Jamie, mientras iba agarrada de su mano.  Menos mal que había decidido ponerme unas Supras y no unas botas de tacón, sino iba a correr Jamie solo. Mientras íbamos subiendo las escaleras, tropecé y caí al suelo.
-¡Ay! –exclamé-
-¡Fanny! ¿Estás bien? –se agachó junto a mí-
- Sí, pero me duele un poco el tobillo. –intenté levantarme-
-¿Puedes andar? –me agarró por la cintura-
-Creo que sí, pero no podré correr – moví un poco el tobillo-
-Mm..
- Corre tú hacia la clase. Yo le explicaré al profesor que me caí en las escaleras y por eso he llegado tarde. –me separé de él-
-No. No voy a dejarte aquí. Toma, cuélgate la mochila. – me ayudó a ponérmela-
-¿Por? – le miré a los ojos-
-Tú hazme caso. Ahora, no grites –se volvió a acercar a mí-
-¿Qué pretendes ha...
Jamie me cogió en brazos y siguió subiendo las escaleras. Después giró a la izquierda y recorrió el largo pasillo.
-Jamie, suéltame. Peso mucho –le di un toquecito en el hombro-
-No, puedo llevarte. ¿Cuánto nos queda? –preguntó mientras seguía caminando deprisa-
-Segundos –dije mirando el reloj- No vamos a llegar.
-Ya queda menos. Llegaremos. –giró a la derecha-
Mientras Jamie iba andando a gran velocidad por los pasillos de la segunda planta, no podía evitar reírme con las caras que ponía. Volvió a girar a la derecha y entró en el aula que nos tocaba. Me soltó en el suelo, suspiró y se incorporó. Sonó la campana y nos sentamos en una mesa del fondo, detrás de Lena y Ryan.
-Al final hemos llegado –miré a Jamie mientras abría mi libro de historia- Gracias a ti.
-No ha sido nada. No te iba a dejar allí y me iba a ir yo –sonrió-
- Muchas gracias –le abracé- Apenas me conoces y ya has hecho eso por mí… Conozco a más de uno que me hubiera dejado ahí sola. –sonreí tímidamente-
- Me has caído bastante bien, aunque nos tenemos que conocer mejor –abrió su libro-
-Tortolitos, será mejor que os calléis. –Lena se dio la vuelta- Os van a castigar.
-Señorita Everlin, ¿Haría usted el gran favor de permanecer en silencio y derecha? –preguntó retóricamente el profesor-
-Sí, profesor. Perdóneme. No volverá a ocurrir –se disculpó Lena-
Jamie y yo nos miramos y empezamos a reírnos silenciosamente.
-Será mejor que te calles, te van a castigar –imitó Jamie con la voz de Lena-
Lena le miró desafiante. Jamie y yo volvimos a reír.
-Vale, será mejor que paremos –sugerí-
Durante el resto de la clase, apenas hablamos. Lena y Ryan comentaban algunos deberes, al igual que Jamie y yo. El profesor nombró a algunos alumnos para que corrigieran los ejercicios.  Miré a Lena y a Ryan. Parecía que se llevaban bastante bien… A lo mejor, Lena quería que Ryan le presentara a Justin, o bien, que se estuviera enamorando de él. Eso no es asunto mío, pero se la veía muy feliz. Miré a Jamie. Se le veía tan concentrado… dibujando en su libreta. Ese chico tenía algo que lo diferenciaba de los demás. Cualquier otro chico me habría dejado tirada en la escalera, con el tobillo torcido, por no mencionar que ni me habría acompañado a mi taquilla. Volví a mirar al profesor. Cuando acabó la clase, guardé mis cosas, puse la silla en su sitio y esperé a Jamie.
-¿Vamos? –me preguntó Lena-
-Ahora voy, estoy esperando a Jamie. Id vosotros –contesté-
-Mm… Te estás haciendo muy amiga de Jamie. –sonrió-
-Y tú de Ryan – reí-
- No conozco mucho a Jamie, pero parece un buen chico. –opinó-
-Y tú ahora que eres, ¿mi padre? –bromeé-
-Sí, señorita. Será mejor que tires para la clase si no quieres llegar tarde –dijo con una voz grave-
-Anda payasa, -reí- Ryan te está esperando.
-Bueno, nos vemos en clase. –se despidió y después, se acercó a Ryan-
Varios segundos más tarde, Jamie salió del aula.
-Vaya, si que tardas en recoger –dije cuando se acercó a mí-
-Es que recogiendo soy muy lento… -sonrió-
-Bueno, háblame de ti. Así nos conoceremos más –empezamos a caminar-
-Pues, ¿Qué quieres saber? –preguntó-
-Cosas como de dónde eres, si tienes hermanos o hermanas…
-Soy Australiano, pero me mudé aquí hará cerca de un año. Tengo una hermana menor que yo.  Y soy un pez –rió-
-¿Un pez? –pregunté-
-No, es broma, jajaja –aclaró-
-Ah, ya decía yo –reí-
-Bueno, ahora háblame de ti
-Pues yo soy Española, pero me mudé aquí hace unos días por el trabajo de mi padre. Ahora vivo con Lena. Soy hija única y.. bueno, creo que no me salto nada importante
-Pues encantado de saber más de ti –sonrió-
-Ya nos iremos conociendo más, todavía me queda un año aquí, o una vida entera… -miré al suelo-
-¿Es posible que te quedes para siempre? –me miró a los ojos-
-Sí –volví a mirar al suelo-
-Bueno, tampoco sería tan malo, ¿no?
-No lo sé, pero bueno, olvidémoslo y entremos en clase –sonreí-

Entramos en clase. Esta vez, yo me senté con Lena. Ryan y Jamie se sentaron detrás nuestra. Y delante nuestra, Caitlin y Rouse. Tocaba Biología y por último, Física y Química. Esas dos horas pasaron un poco más rápido. Cuando finalizaron las clases, cogimos el autobús y nos dirigimos a casa. Caitlin fue la primera en bajarse del autobús. Lena y yo fuimos las últimas. Al llegar a casa, saludamos a nuestras madres y subimos las escaleras. Dejamos las mochilas y bajamos a comer.
-¿Qué tal tu primer día de instituto? –me preguntó mi tía-
-Pues bien. Los amigos de Lena son muy simpáticos. –miré a Lena-
- Me alegro –sonrió-
-¿Y los padres? –preguntó Lena-
-Llegarán más tarde, comed vosotras, que supongo que tendréis que hacer deberes –contestó mi madre-
-Pues la verdad es que yo los he hecho casi todos en clase, pero me faltan algunos. ¿Y tú Fanny? –preguntó Lena mientras me miraba-
-Igual que tú. ¿Qué tal si comemos y después subimos para terminarlos? –sugerí-
-Genial –cogió los platos del mueble-
-Pues poned la mesa, coméis y termináis los deberes –ordenó mi tía-
Lena y yo asentimos con la cabeza. Cogimos los cubiertos y demás, pusimos la mesa y nos servimos la comida. Lena me preguntó que cuál fue la impresión que me dio su instituto y eso. La verdad es que su instituto estaba bien. Para ser el primer día, ya había conocido a bastante gente. Y el instituto en sí, estaba bien. Sólo faltaba una cosa, mis amigas. Cuando termine los deberes, llamaré para ver como están.
Terminamos de comer, recogimos la mesa y subimos a la habitación. Al cabo de una media hora, llegaron los padres. Bajamos a saludarlos y volvimos a subir para seguir con los deberes. Lena me ayudó con algunas cosas, al igual que yo la ayudé a ella. Al acabar, eran las cinco menos cuarto. Cogí el móvil, y marqué el número de Miri. Mientras, Lena recogía la habitación.
-¿Sí? –preguntó una voz masculina al otro lado del teléfono-
-Hola, ¿Está Miri? Soy Fanny
-Ah, hola Fanny. Cuanto tiempo –dijo el chico-
-¿Cuánto tiempo? ¿Quién eres? – pregunté asustada-
-Oh, venga Fanny,¿ enserio ya te has olvidado de mí? –volvió a preguntar-
-Es que no sé quién eres… -me quedé pensativa-
-Soy Pablo. Ahora entiendo por qué dicen que la distancia hace el olvido –rió-
-Ah, hola Pablo –dije seria-
-¿No te alegras de hablar conmigo? –preguntó un poco triste-
-Hombre, no es eso. Es que yo quería hablar con Miri. ¿Dónde está? –cambié de tema rápidamente-

-Bueno, espera que te paso con ella… -dijo muy serio-
Miré a Lena. Estaba sentada en la cama, mirándome. Lena no sabía mucho español, pero creo que algo estaría entendiendo.
-¿Qué pasa? –preguntó Lena-
-Ahora te cuento – susurré-
Tras varios segundos de silencio, contestaron al teléfono.
-Ahora no se puede poner. Tendrás que llamarla otro día. Lo siento –contestó Pablo-
-Ah, pues ya la llamaré mañana si puedo. Dale un beso de mi parte.
-Está bien, adiós –se despidió con seriedad-
-Adiós
Colgué el teléfono y me quedé mirando la pantalla. ¿Que no se podía poner? ¿Desde cuándo Miri no tenía tiempo para mí? Y lo más importante, ¿Qué hacía Pablo con el móvil de Miri? Está claro, las cosas estaban cambiando. Probaré a llamar a alguna de las demás. Busqué el nombre de Inma y le di a llamar. Nada, no me lo cogía. Llamé a todas y cada una de ellas, y ninguna me cogió el móvil. Pues, no seré yo la que volveré a llamar. Tiré el móvil en la cama y me senté en la silla.
-Cuéntame, ¿Qué ha pasado? – Lena se acercó a mí-
-He llamado a todas mis amigas, y ninguna me lo ha cogido. Pero cuando he llamado a Miri, me lo ha cogido Pablo. Estoy confusa… -apoyé la cabeza en el hombro de Lena-
-Bueno, piensa que allí son seis horas más. A lo mejor están durmiendo… -sonrió Lena intentando alegrarme-
-Puede ser, pero sigo sin saber por qué ha contestado Pablo.
-Lo mejor será que llames mañana, nada más llegar del instituto, o en el recreo. Que allí será de día –sugirió Lena-
-Está bien, lo intentaré mañana… -me levanté-
-Genial, y ahora, ¿Qué hacemos? ¿Quieres que vayamos a dar una vuelta con los demás?
-Me encantaría, pero tengo la sensación de que se me olvida algo –me acerqué a la ventana-
-¿Algo? Ya has hecho planes con Jamie, ¿eh? –arqueó una ceja-
-No, no es con Jamie… ¡Ah! ¡Ya sé con quién era! –exclamé-
-¿Con quién?
-Es que no te lo vas a creer…
-Bueno, tú dímelo.
-Con…Justin, en la puerta del instituto, a las seis.
-Eeeeh, para el carro. ¿Con Justin? ¿Para qué? Y lo más importante, ¿Pero, tú cuando lo han visto? –empezó a hacer preguntas-
-Quiere hablar conmigo. Y lo he visto hoy, en el recreo del instituto, por eso tardé tanto. –expliqué-
-¡¿Y no me lo dijiste?! –gritó-
-¡Lena! ¡Por favor!, pensé que ya habías superado eso. –intenté calmarla-
-Bueno, creo que he exagerado un poco. ¿Me llevas contigo? –puso cara de cachorrito-
-No, tengo que ir sola. Lo siento… -me disculpé-
-Jolín, pero quiero conocerlo en persona…
-No me puedo creer que viviendo en el pueblo donde viven sus abuelos y el que visita a menudo, no lo hayas visto todavía. Y conocerlo , lo conoces. Estuvo en tu clase. –le guiñé un ojo-
-Pero , no es lo mismo. Aunque da igual, ya lo conoceré algún día. –se cruzó de brazos-
-Te llevaría conmigo, de verdad, pero me dijo que fuera yo sola. Ahora, me tengo que ir… -la abracé-
-Está bien… Llamaré a los demás para ver si quieren ir a algún lado –buscó su móvil-
- Cuando termine, te llamaré para ver dónde estáis –cogí mis cosas-
-Vale. Ten cuidado –me dio dos besos-
-Lo tendré. Tranquila –sonreí-
Salí de la habitación, bajé las escaleras y entré en el salón.
-Me voy. Luego volveré –me despedí-
-¿A dónde vas? –preguntó mi tío-
-A dar una vuelta. Tengo prisa. ¡Adiós! –me dirigí a la puerta-
-¡Ten cuidado! –gritó mi padre desde el salón-
-¡Lo tendré! –cerré la puerta tras de mí-
Me dirigí a la parada de autobús y me senté a esperar. Tras varios minutos esperando, llegó el autobús, entré y me senté al final. Mientras estaba sentada, iba contemplando las calles. El día estaba nublado, pero no hacía mucho frío. La gente caminaba por las calles. Vestidos con abrigos, pantalones largos y alguno que otro, con guantes. Al llegar a la parada, me bajé. Crucé la acera y esperé en la puerta del instituto. Miré a un lado y a otro. No había nadie. Miré el reloj. Las seis en punto. Tiene que estar al llegar. Volví a mirar hacia un lado y hacia el otro. Nada. Me senté en un banquito que había al lado de la puerta. La gente que pasaba, se quedaba mirándome. Supongo que sería raro ver a una adolescente sentada en la puerta del instituto a las seis de la tarde. Miré a la izquierda. Vi a un chico con un abrigo negro, pantalones negros, Supras negras ,gafas de sol negras y un sombrero a juego con su vestimenta. Qué raro. ¿Gafas de sol un día nublado? Que gente más rara. El chico se acercó a mí, me miró y se sentó a mi lado.