sábado, 10 de septiembre de 2011

Capítulo 41.


Me volví a girar y alguien me tocó desde un matorral. Grité asustada.
-Shhh, ¡Fanny no grites! – asomó  la cabeza-
Al ver su cara , me froté los ojos y volví a mirar su rostro, escondido entre las ramas de los matorrales.
-¿Qué…qué haces aquí? –dije paralizada-
-He venido para hablar contigo, pero aquí no puedo.-se escondió rápidamente-
En ese momento un grupo de estudiantes pasó junto a nosotros. Me miraron y después siguieron caminando. Cuando se alejaron lo suficiente, miré a un lado y a otro. Ya no había nadie más que pudiera vernos.
-Ya puedes salir- dije con seriedad-
-Mira, Fanny, -volvió a asomar un poco la cabeza- tengo que salir de este instituto antes de que alguien me descubra. ¿Sabes la que se armaría si me vieran? Sería un caos. 
-No he sido yo la que te ha mandado a venir. –interrumpí-
-Lo sé. Pero ese no es el tema. Quiero hablar contigo, pero aquí no puedo. Tiene que ser fuera–volvió a esconderse-
-Será mejor que te vayas. No querrás que te pillen, ¿no? – dije disumuladamente-
-Exacto. Por lo que nos veremos esta tarde a las seis en la puerta del instituto. –aclaró-
-¿Quién ha dicho que yo vaya a ir? –pregunté retóricamente-
-Vamos Fanny, es importante. Ven, por favor. –suplicó-
-Pero hace como tres meses que te dije que desaparecieras de mi vida. ¿Recuerdas?
-Es cierto. Y te he hecho caso durante estos últimos meses. Pero ahora estás aquí, en Canadá, en Ontario, en Stratford para ser más exactos. El pueblo dónde ,prácticamente, me he criado. Y yo también estoy aquí. ¿No crees que significa algo? –sonrió tímidamente-
- …Vamos Bieber, será mejor que te vayas si no quieres que venga una de tus fans gritando y detrás otras tantas. Ya me dirás tu discurso esta tarde, si voy, claro. –me crucé de brazos-
-Vas a venir. Sabes que vas a venir. –volvió a sonreír-
- Puedo ir, o no puedo ir. Todo depende – miré el reloj- Y ahora, me voy. Y tú también deberías. Así que adiós, Bieber. –di media vuelta, y me alejé de aquel matorral-
Mientras me iba acercando a Lena y a los demás, no miré hacia atrás. Si él sólo ha entrado aquí, él sólo saldrá.
-¡Chica! ¡Ya pensábamos que te habías caído por el retrete o algo! –rió Lena-
-¿Qué? –pregunté confusa-
-El servicio. Dijiste que ibas al servicio. –aclaró-
-¡Ah! sí, el servicio. –afirmé-
-¿Cómo es que has tardado tanto? – preguntó Jamie- He ido después de ti y he llegado antes.
-Es que todavía no me acostumbro a este instituto. –reí falsamente- Además, los chicos sois más rápidos…
-Será eso… -dijo no muy convencido- Bueno, casi es la hora, ¿vamos? –preguntó en general-
-Sí –contestaron todos al unísono-
-Será mejor que vayamos subiendo, si no queremos llegar tarde- advirtió Caitlin-
Todos asintieron con la cabeza y seguidamente, recogieron sus cosas y se dirigieron a la entrada. Yo hice lo mismo, aunque me quedé un poco más atrás del grupo pensando en qué sería lo que me quería decir Justin. Una parte de mí estaba contenta por volver a verle, pero la otra me decía que volvería a sufrir. Además, estaba empezando a pensar que si me he mudado aquí, es porque el destino quiere que me olvide de todo lo que pasó allí, menos de mis amigas, claro.
-¡Vamos Fanny! No te quedes atrás. –Jamie me agarró del brazo con una gran sonrisa-
-Es que estaba pensando en mis cosas –sonreí tímidamente-
-Se te veía un poco pensativa ,bueno ¿Quieres volver a sentarte conmigo? –me miró a los ojos muy feliz- Sólo si quieres..
-Está bien, en la última clase me he divertido bastante contigo. Pero antes tengo que ir a dejar unas cosas en la taquilla. ¿Me acompañas? – subí los escalones de la entrada-
- Sí, pero será mejor que avisemos a los demás. Un momento – se acercó al grupo y comenzó a hablar-
Pasados unos segundos, Jamie volvió hacia donde yo estaba.
-Les he dicho que no nos esperen. –aclaró cuando llegó hasta mí- Así que ya podemos ir.
-Perfecto. Menos mal que Lena me enseñó dónde estaba mi taquilla, sino tendría que cargar con todos los libros. –reí-
- ¿Quieres que te lleve la mochila? No me importa llevarla –extendió un poco los brazos-
-No gracias, si ya casi hemos llegado, además no pesa tanto.
-Bueno, como quieras –sonrió-
Seguimos hablando hasta que llegamos a la taquilla. Solté los libros que no necesitaba y cogí los de las siguientes horas. Miré el reloj. Quedaban dos minutos para que sonara el timbre que indicaba el inicio de la clase. No nos iba a dar tiempo.
-Jamie, quedan dos minutos. No nos va a dar tiempo a atravesar medio instituto. –dije cerrando la taquilla-
-¿Que no? No conoces a Jamie Laou. –dijo mientras sonreía- Dame la mano. –extendió su brazo-
-¿Cómo? –pregunté confusa-
- Tú dame la mano –repitió-
-Está bien –dije extendiendo mi brazo y cogiendo su mano-
- ¿Estás preparada? –sonrió maliciosamente-
-¿Para? –dije un poco asustada-
- ¡Correr! – acto seguido, comenzó a correr por el pasillo-
-¡Jamie!, ¿Qué haces? –pregunté mientras corría tras él-
- Si quieres llegar a tiempo, ¡tendrás que correr! – tiró de mí-
Me limité a correr detrás de Jamie, mientras iba agarrada de su mano.  Menos mal que había decidido ponerme unas Supras y no unas botas de tacón, sino iba a correr Jamie solo. Mientras íbamos subiendo las escaleras, tropecé y caí al suelo.
-¡Ay! –exclamé-
-¡Fanny! ¿Estás bien? –se agachó junto a mí-
- Sí, pero me duele un poco el tobillo. –intenté levantarme-
-¿Puedes andar? –me agarró por la cintura-
-Creo que sí, pero no podré correr – moví un poco el tobillo-
-Mm..
- Corre tú hacia la clase. Yo le explicaré al profesor que me caí en las escaleras y por eso he llegado tarde. –me separé de él-
-No. No voy a dejarte aquí. Toma, cuélgate la mochila. – me ayudó a ponérmela-
-¿Por? – le miré a los ojos-
-Tú hazme caso. Ahora, no grites –se volvió a acercar a mí-
-¿Qué pretendes ha...
Jamie me cogió en brazos y siguió subiendo las escaleras. Después giró a la izquierda y recorrió el largo pasillo.
-Jamie, suéltame. Peso mucho –le di un toquecito en el hombro-
-No, puedo llevarte. ¿Cuánto nos queda? –preguntó mientras seguía caminando deprisa-
-Segundos –dije mirando el reloj- No vamos a llegar.
-Ya queda menos. Llegaremos. –giró a la derecha-
Mientras Jamie iba andando a gran velocidad por los pasillos de la segunda planta, no podía evitar reírme con las caras que ponía. Volvió a girar a la derecha y entró en el aula que nos tocaba. Me soltó en el suelo, suspiró y se incorporó. Sonó la campana y nos sentamos en una mesa del fondo, detrás de Lena y Ryan.
-Al final hemos llegado –miré a Jamie mientras abría mi libro de historia- Gracias a ti.
-No ha sido nada. No te iba a dejar allí y me iba a ir yo –sonrió-
- Muchas gracias –le abracé- Apenas me conoces y ya has hecho eso por mí… Conozco a más de uno que me hubiera dejado ahí sola. –sonreí tímidamente-
- Me has caído bastante bien, aunque nos tenemos que conocer mejor –abrió su libro-
-Tortolitos, será mejor que os calléis. –Lena se dio la vuelta- Os van a castigar.
-Señorita Everlin, ¿Haría usted el gran favor de permanecer en silencio y derecha? –preguntó retóricamente el profesor-
-Sí, profesor. Perdóneme. No volverá a ocurrir –se disculpó Lena-
Jamie y yo nos miramos y empezamos a reírnos silenciosamente.
-Será mejor que te calles, te van a castigar –imitó Jamie con la voz de Lena-
Lena le miró desafiante. Jamie y yo volvimos a reír.
-Vale, será mejor que paremos –sugerí-
Durante el resto de la clase, apenas hablamos. Lena y Ryan comentaban algunos deberes, al igual que Jamie y yo. El profesor nombró a algunos alumnos para que corrigieran los ejercicios.  Miré a Lena y a Ryan. Parecía que se llevaban bastante bien… A lo mejor, Lena quería que Ryan le presentara a Justin, o bien, que se estuviera enamorando de él. Eso no es asunto mío, pero se la veía muy feliz. Miré a Jamie. Se le veía tan concentrado… dibujando en su libreta. Ese chico tenía algo que lo diferenciaba de los demás. Cualquier otro chico me habría dejado tirada en la escalera, con el tobillo torcido, por no mencionar que ni me habría acompañado a mi taquilla. Volví a mirar al profesor. Cuando acabó la clase, guardé mis cosas, puse la silla en su sitio y esperé a Jamie.
-¿Vamos? –me preguntó Lena-
-Ahora voy, estoy esperando a Jamie. Id vosotros –contesté-
-Mm… Te estás haciendo muy amiga de Jamie. –sonrió-
-Y tú de Ryan – reí-
- No conozco mucho a Jamie, pero parece un buen chico. –opinó-
-Y tú ahora que eres, ¿mi padre? –bromeé-
-Sí, señorita. Será mejor que tires para la clase si no quieres llegar tarde –dijo con una voz grave-
-Anda payasa, -reí- Ryan te está esperando.
-Bueno, nos vemos en clase. –se despidió y después, se acercó a Ryan-
Varios segundos más tarde, Jamie salió del aula.
-Vaya, si que tardas en recoger –dije cuando se acercó a mí-
-Es que recogiendo soy muy lento… -sonrió-
-Bueno, háblame de ti. Así nos conoceremos más –empezamos a caminar-
-Pues, ¿Qué quieres saber? –preguntó-
-Cosas como de dónde eres, si tienes hermanos o hermanas…
-Soy Australiano, pero me mudé aquí hará cerca de un año. Tengo una hermana menor que yo.  Y soy un pez –rió-
-¿Un pez? –pregunté-
-No, es broma, jajaja –aclaró-
-Ah, ya decía yo –reí-
-Bueno, ahora háblame de ti
-Pues yo soy Española, pero me mudé aquí hace unos días por el trabajo de mi padre. Ahora vivo con Lena. Soy hija única y.. bueno, creo que no me salto nada importante
-Pues encantado de saber más de ti –sonrió-
-Ya nos iremos conociendo más, todavía me queda un año aquí, o una vida entera… -miré al suelo-
-¿Es posible que te quedes para siempre? –me miró a los ojos-
-Sí –volví a mirar al suelo-
-Bueno, tampoco sería tan malo, ¿no?
-No lo sé, pero bueno, olvidémoslo y entremos en clase –sonreí-

Entramos en clase. Esta vez, yo me senté con Lena. Ryan y Jamie se sentaron detrás nuestra. Y delante nuestra, Caitlin y Rouse. Tocaba Biología y por último, Física y Química. Esas dos horas pasaron un poco más rápido. Cuando finalizaron las clases, cogimos el autobús y nos dirigimos a casa. Caitlin fue la primera en bajarse del autobús. Lena y yo fuimos las últimas. Al llegar a casa, saludamos a nuestras madres y subimos las escaleras. Dejamos las mochilas y bajamos a comer.
-¿Qué tal tu primer día de instituto? –me preguntó mi tía-
-Pues bien. Los amigos de Lena son muy simpáticos. –miré a Lena-
- Me alegro –sonrió-
-¿Y los padres? –preguntó Lena-
-Llegarán más tarde, comed vosotras, que supongo que tendréis que hacer deberes –contestó mi madre-
-Pues la verdad es que yo los he hecho casi todos en clase, pero me faltan algunos. ¿Y tú Fanny? –preguntó Lena mientras me miraba-
-Igual que tú. ¿Qué tal si comemos y después subimos para terminarlos? –sugerí-
-Genial –cogió los platos del mueble-
-Pues poned la mesa, coméis y termináis los deberes –ordenó mi tía-
Lena y yo asentimos con la cabeza. Cogimos los cubiertos y demás, pusimos la mesa y nos servimos la comida. Lena me preguntó que cuál fue la impresión que me dio su instituto y eso. La verdad es que su instituto estaba bien. Para ser el primer día, ya había conocido a bastante gente. Y el instituto en sí, estaba bien. Sólo faltaba una cosa, mis amigas. Cuando termine los deberes, llamaré para ver como están.
Terminamos de comer, recogimos la mesa y subimos a la habitación. Al cabo de una media hora, llegaron los padres. Bajamos a saludarlos y volvimos a subir para seguir con los deberes. Lena me ayudó con algunas cosas, al igual que yo la ayudé a ella. Al acabar, eran las cinco menos cuarto. Cogí el móvil, y marqué el número de Miri. Mientras, Lena recogía la habitación.
-¿Sí? –preguntó una voz masculina al otro lado del teléfono-
-Hola, ¿Está Miri? Soy Fanny
-Ah, hola Fanny. Cuanto tiempo –dijo el chico-
-¿Cuánto tiempo? ¿Quién eres? – pregunté asustada-
-Oh, venga Fanny,¿ enserio ya te has olvidado de mí? –volvió a preguntar-
-Es que no sé quién eres… -me quedé pensativa-
-Soy Pablo. Ahora entiendo por qué dicen que la distancia hace el olvido –rió-
-Ah, hola Pablo –dije seria-
-¿No te alegras de hablar conmigo? –preguntó un poco triste-
-Hombre, no es eso. Es que yo quería hablar con Miri. ¿Dónde está? –cambié de tema rápidamente-

-Bueno, espera que te paso con ella… -dijo muy serio-
Miré a Lena. Estaba sentada en la cama, mirándome. Lena no sabía mucho español, pero creo que algo estaría entendiendo.
-¿Qué pasa? –preguntó Lena-
-Ahora te cuento – susurré-
Tras varios segundos de silencio, contestaron al teléfono.
-Ahora no se puede poner. Tendrás que llamarla otro día. Lo siento –contestó Pablo-
-Ah, pues ya la llamaré mañana si puedo. Dale un beso de mi parte.
-Está bien, adiós –se despidió con seriedad-
-Adiós
Colgué el teléfono y me quedé mirando la pantalla. ¿Que no se podía poner? ¿Desde cuándo Miri no tenía tiempo para mí? Y lo más importante, ¿Qué hacía Pablo con el móvil de Miri? Está claro, las cosas estaban cambiando. Probaré a llamar a alguna de las demás. Busqué el nombre de Inma y le di a llamar. Nada, no me lo cogía. Llamé a todas y cada una de ellas, y ninguna me cogió el móvil. Pues, no seré yo la que volveré a llamar. Tiré el móvil en la cama y me senté en la silla.
-Cuéntame, ¿Qué ha pasado? – Lena se acercó a mí-
-He llamado a todas mis amigas, y ninguna me lo ha cogido. Pero cuando he llamado a Miri, me lo ha cogido Pablo. Estoy confusa… -apoyé la cabeza en el hombro de Lena-
-Bueno, piensa que allí son seis horas más. A lo mejor están durmiendo… -sonrió Lena intentando alegrarme-
-Puede ser, pero sigo sin saber por qué ha contestado Pablo.
-Lo mejor será que llames mañana, nada más llegar del instituto, o en el recreo. Que allí será de día –sugirió Lena-
-Está bien, lo intentaré mañana… -me levanté-
-Genial, y ahora, ¿Qué hacemos? ¿Quieres que vayamos a dar una vuelta con los demás?
-Me encantaría, pero tengo la sensación de que se me olvida algo –me acerqué a la ventana-
-¿Algo? Ya has hecho planes con Jamie, ¿eh? –arqueó una ceja-
-No, no es con Jamie… ¡Ah! ¡Ya sé con quién era! –exclamé-
-¿Con quién?
-Es que no te lo vas a creer…
-Bueno, tú dímelo.
-Con…Justin, en la puerta del instituto, a las seis.
-Eeeeh, para el carro. ¿Con Justin? ¿Para qué? Y lo más importante, ¿Pero, tú cuando lo han visto? –empezó a hacer preguntas-
-Quiere hablar conmigo. Y lo he visto hoy, en el recreo del instituto, por eso tardé tanto. –expliqué-
-¡¿Y no me lo dijiste?! –gritó-
-¡Lena! ¡Por favor!, pensé que ya habías superado eso. –intenté calmarla-
-Bueno, creo que he exagerado un poco. ¿Me llevas contigo? –puso cara de cachorrito-
-No, tengo que ir sola. Lo siento… -me disculpé-
-Jolín, pero quiero conocerlo en persona…
-No me puedo creer que viviendo en el pueblo donde viven sus abuelos y el que visita a menudo, no lo hayas visto todavía. Y conocerlo , lo conoces. Estuvo en tu clase. –le guiñé un ojo-
-Pero , no es lo mismo. Aunque da igual, ya lo conoceré algún día. –se cruzó de brazos-
-Te llevaría conmigo, de verdad, pero me dijo que fuera yo sola. Ahora, me tengo que ir… -la abracé-
-Está bien… Llamaré a los demás para ver si quieren ir a algún lado –buscó su móvil-
- Cuando termine, te llamaré para ver dónde estáis –cogí mis cosas-
-Vale. Ten cuidado –me dio dos besos-
-Lo tendré. Tranquila –sonreí-
Salí de la habitación, bajé las escaleras y entré en el salón.
-Me voy. Luego volveré –me despedí-
-¿A dónde vas? –preguntó mi tío-
-A dar una vuelta. Tengo prisa. ¡Adiós! –me dirigí a la puerta-
-¡Ten cuidado! –gritó mi padre desde el salón-
-¡Lo tendré! –cerré la puerta tras de mí-
Me dirigí a la parada de autobús y me senté a esperar. Tras varios minutos esperando, llegó el autobús, entré y me senté al final. Mientras estaba sentada, iba contemplando las calles. El día estaba nublado, pero no hacía mucho frío. La gente caminaba por las calles. Vestidos con abrigos, pantalones largos y alguno que otro, con guantes. Al llegar a la parada, me bajé. Crucé la acera y esperé en la puerta del instituto. Miré a un lado y a otro. No había nadie. Miré el reloj. Las seis en punto. Tiene que estar al llegar. Volví a mirar hacia un lado y hacia el otro. Nada. Me senté en un banquito que había al lado de la puerta. La gente que pasaba, se quedaba mirándome. Supongo que sería raro ver a una adolescente sentada en la puerta del instituto a las seis de la tarde. Miré a la izquierda. Vi a un chico con un abrigo negro, pantalones negros, Supras negras ,gafas de sol negras y un sombrero a juego con su vestimenta. Qué raro. ¿Gafas de sol un día nublado? Que gente más rara. El chico se acercó a mí, me miró y se sentó a mi lado.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Capítulo 40.


Empecé a dibujar en mi libreta mientras el profesor hablaba con el chico nuevo. Lena me dio un codazo cuando el chico entró en clase. La miré y tenía una gran sonrisa en la cara. Miré al chico mientras me preguntaba por qué Lena estaba tan contenta. Cuando vi la cara de aquel chico, lo adiviné. El chaval soltó su mochila en el suelo y alzó la mirada.
-Bueno, señorito, ya puede presentarse –le permitió el profesor-
-Hola, bueno, no voy a enrollarme mucho…Me llamo Ryan. Ryan Butler. Espero que me tratéis bien, y bueno, que os ayudaré en todo lo que pueda. –añadió-
-Muy bien, señorito Butler, ya puede sentarse. –sonrió-
El chico se sentó delante nuestra, sacó sus cosas y se cruzó de brazos.
-No sé que le ves, tía –le susurré a Lena- Tiene unos ojos bonitos y tal..pero los hay mejores.
-No es eso, mazapán –me dio un pequeño codazo- es el chico que te trajo ayer las flores –explicó-
Miré a Lena con la cara un poco descompuesta. No le hice mucho caso al chico cuando me dio las flores, pero como Lena se fija en todo…
Ryan se giró, me miró con una sonrisa y me guiñó el ojo.
-¿Te gustaron las flores? Mi amigo es muy romántico –sonrió-
-Sí..eran muy..bonitas.. –sonreí- ¿Se puede saber quién es tu amigo? –fruncí el ceño-
- Sólo me han pedido que te entregara las flores. No me dijeron nada de responder preguntas – explicó- pero sé que lo sabes. Sólo que no quieres creerlo. Q   uizás tengas que remover un poco tu pasado para encontrar la respuesta. – me guiñó el ojo y se dio la vuelta-
Esa última frase se repitió en mi cabeza varias veces. Mi pasado. Tampoco es que haya habido muchas personas en mi pasado, pero sí, sé quién es. Ahora lo sé con más seguridad. En ese momento, Lena me pasó una nota.
-“Será mejor que dejes las conversaciones para los intercambios o para el recreo, sino te castigarán. No es bueno que te castiguen, y menos en tu primer día de clase. Por cierto, ¿A que Ryan tiene unos ojos súper bonitos? Es guapo ¿Eh?”-
Cogí mi bolígrafo azul y comencé a escribirle.
-“Si tan guapo te parece, quédatelo tú. A mí no me hace falta. –a continuación, le pasé la nota descaradamente-
Lena abrió la nota y comenzó a leer. Pasados unos segundos, cogió su bolígrafo, escribió y me pasó la carta.
-“ Ah, claro. A ti no te hace falta, como tienes a tu “admirador secreto” ,¿no? ¿Para qué otro? Anda chica, dejemos la discusión para cuando lleguemos a casa- me pasó la nota-
Leí lo que escribió. Miré al profesor y vi que nos había echado el ojo. Dejé la nota a un lado y comencé a escuchar lo que el profesor explicaba. De vez en cuando se me cerraban los ojos. Matemáticas no es lo mío, mas bien, las odio. Tantas letras con números y fórmulas… Miré el reloj. Las ocho y media. Sólo me quedaban veinte minutos más y saldríamos de aquí.
-Bien, ahora haced los ejercicios de esta página.-señaló-
Todos los alumnos abrieron las libretas, así que yo hice lo mismo. Escribí el enunciado del primer ejercicio. No sabía qué era lo que había que hacer. Miré a Lena confusa. Ella sonrió y me entregó su libreta para que lo copiara. Seguí haciendo los demás ejercicios hasta que sonó la campana. Esa campana que llevaba esperando una hora entera. Recogimos las cosas y nos fuimos al aula que nos correspondía. Tocaba Ciencias Sociales, no las odiaba, pero tampoco era que me agradaran mucho. El profesor era joven, vestido con una camisa de cuadros azules, unos vaqueros y unos zapatos negros. Pasó lista, abrió su libro y comenzó a explicar las lecciones. Este profesor parecía bastante simpático. Algunos alumnos, entre ellos Ryan, no entendieron algunas cosas y él se las volvió a explicar sin problemas. Pasada una media hora tuve que ir al servicio. Me levanté de mi sitio, me dirigí al profesor, le pedí permiso para salir y éste me dio la tarjeta de salida. Abrí la puerta, busqué el cartel que indicaba dónde estaban los servicios, ya que era mi primer día en aquel instituto y no sabía dónde se encontraban, y porque a Lena se le olvidó enseñarme dónde estaban. Tras varios minutos dando vueltas por los pasillos encontré los baños. Cuando terminé, me miré al espejo, suspiré y una lágrima recorrió mi mejilla en silencio. Esto no era lo mismo. Necesitaba a mis amigas a mi lado. Sí, estaba bien con Lena, pero no es igual. Y con sólo pensar que me quedaba como un año ahí… Aunque, quien sabe, a lo mejor dentro de unos meses me acostumbraba a aquello.
Me sequé las lágrimas y salí del baño. Me había tirado unos diez minutos fuera de clase y seguramente el profesor  se habría dado cuenta. Caminé rápido mientras iba por el pasillo hasta llegar a la puerta. Me paré, respiré hondo, pegué en la puerta y después entré. Le di la tarjeta y me dirigí a mi sitio. Miré el reloj. Aún quedaban diez minutos.  Abrí mi libreta y empecé a hacer los ejercicios hasta que sonó la campana. Esta vez no necesité la ayuda de Lena.
Pasados esos diez minutos salimos de clase. La siguiente clase estaba en el segundo piso, por lo que tuve que ir deprisa. Escuché que alguien me llamaba, supuse que era Lena que iba detrás de mí. Me di la vuelta mientras seguía corriendo, finalmente, me choqué con algo y me estrellé contra el suelo. Los libros que llevaba en la mano cayeron al suelo. Alguien se agachó, los recogió y me los entregó con una sonrisa.
-¿Estás bien? Te has dado un buen golpe. –me cogió la mano-
Le cogí la mano, me levanté, me colgué la mochila y le miré. No pude evitar sonreírle. Era guapo. Con el pelo un poco larguito, los ojos marrones, la piel clarita…
-¿Hola? ¿Me oyes? –preguntó mientras agitaba su mano delante de mi cara-
-¡Ah! Sí, sí… gracias. Estoy bien. ¿Y tú? ¿Te has hecho daño?- contesté un poco nerviosa-
-Sí, no te preocupes. Estoy bien. Eres nueva, ¿verdad? Nunca te había visto por aquí. –sonrió-
-Pues sí –reí- soy nueva. Me mudé aquí el otro día, y vivo con mi prima.
-Genial, y ¿Cómo te llamas? –comenzó a caminar-
- Estefanía, pero puedes llamarme Fanny- caminé a su lado- ¿Y tú?
-Encantado ,Fanny. Yo soy Jamie, Jamie Laou – volvió a sonreír-
-Jaja te llamas como mi profesor de Matemáticas –reí-
-Ya lo sé –rió- también me da clases.
-Y bien, ¿A qué clase vas? –me paré delante de la clase que me tocaba-
- A esta- señaló –
-Genial, yo también. –entré delante de él-
- ¿Con quién te vas a sentar? – preguntó un poco sonrojado-
-Pues con… -miré a Lena y ésta me indicó que me sentara con él- no lo sé. ¿Y tú?
- No tengo pareja, ¿nos sentamos juntos? –sonrió tímidamente-
- Vale, ¿allí? –señalé dos mesas que había al fondo-
-Como quieras –sonrió-
Nos dirigimos a los asientos ,nos sentamos y sacamos los libros. Tocaba Lengua Española. Genial, no me haría mucha falta prestar atención. Sonó la campana y todos los alumnos permanecieron en silencio hasta que entró la profesora. Pasó lista, al igual que los demás profesores, me preguntó mi nombre y se puso a explicar algunas cosas. Cuando acabó, les mandó unos ejercicios a los alumnos. Todos empezaron a escribir, pero yo no sabía qué hacer. Eso era cómo ponerle una suma de dos dígitos a un niño de segundo de la ESO. En ese momento, la profesora se acercó a mí.
-Fanny, como tú eres española, en mis clases me podrías echar una mano y ayudar a tus compañeros con sus dudas. ¿Te parece bien? –preguntó sonriente-
- Genial, así podré conocer a mis compañeros más rápido –sonreí-
- Perfecto –sonrió amistosamente- Chicos, como ya sabéis, Fanny es española, así que os podrá ayudar en las dudas que tengáis, sólo tenéis que preguntarle –se sentó en su sitio-
Me levanté y comencé a dar vueltas lentamente por la clase, esperando a alguien que me pidiera ayuda. Tras varios segundos, Jamie levantó la mano. Me acerqué a él.
-¿Qué duda tienes? –me senté a su lado-
-Ninguna, soy el mejor alumno de esta clase. Me encanta el Español. –rió-
-Entonces, ¿Por qué levantas la mano? –pregunté extrañada-
-Porque te he visto un poco cansada de dar vueltas y pensé en levantar la mano para que te sentaras –explicó-
-Ya veo… Pues voy a seguir dando vueltas. –me levanté de mi sitio-
-No, espera –me cogió de la mano- Quédate aquí sentada, conmigo…
- Eh… -me quedé mirándolo- Vale, está bien. Pero sólo mientras no haya nadie que quiera mi ayuda. –dije sentándome-
- Vale –me sonrió-
Durante el resto de la hora, hubo dos ocasiones en las que levantaron la mano, pero pasé casi toda la clase sentada al lado de Jamie, ayudándole y hablando con él. La verdad es que ese chico era muy simpático y también muy gracioso. Tiene un aire a Justin, cuando tenía el pelo más largo… Pero viste igual que él, con Supras, gorras ,sudaderas, etc. Es como un pequeño clon.  Miré a Lena varias veces y ella me sonreía muy feliz. Estaba sentada al lado de Ryan, y por lo que se veía, le iba muy bien. Quién sabe, a lo mejor puede que llegue a conocer a Justin.
Vale,vale ,vale, vale. Estoy tocando demasiado el tema de Justin. Mejor será echarle un ojo al libro.
Cogí mi libro, lo abrí y comencé a pasar las hojas. Jamie me miraba de vez en cuando, pero después volvía a seguir con lo suyo. Miré el reloj, faltaban dos minutos para que comenzara el recreo.  Me apoyé en la mesa y cerré los ojos. Cuando sonó la campana, guardé mis lápices y mis cosas en mi mochila, y me levanté.
-Fanny, espera. –dijo Jamie detrás de mí- ¿Qué vas a hacer en el recreo?
-No lo sé, supongo que iré con Lena –señalé- ,¿Por qué?
-Por si te querías venir conmigo…Pero veo que ya tienes planes –sonrió falsamente- No pasa nada, otro día será.
-Si quieres, puedes venirte con nosotros…No creo que les importe. –sugerí mientras salíamos de la clase-
-Si no les parece mal… Iré –sonrió-
-Pues vamos – bajé los escalones-
Al llegar a la puerta principal, nos esperaban Lena, Ryan, Rouse,  Caitlin y dos chicos más. Nos reunimos con ellos y salimos al jardín. Nos colocamos en una esquina, al lado de un matorral con flores. Empezamos a hablar mientras desayunábamos. Caitlin y Rouse fueron a comprar su desayuno, eran las únicas que no lo habían traído.
-¿Y tú no tienes amigos aquí? –le pregunté a Jamie-
-Sí, yo conocía a Lena y a sus amigos, pero no me solía juntar con ellos –aclaró-
- ¿Y cómo que te has venido hoy con nosotros? –dije un poco sorprendida-
-No sé… Es bueno cambiar y conocer a gente nueva, ¿no? –sonrió-
-… Sí, supongo –le devolví la sonrisa-
Seguimos hablando entre todos, Caitlin y Rouse ya habían vuelto.  Nos hicimos algunas fotos para el Facebook. Me separé un poco del grupo durante unos segundos.
-Shh Shh, Shh Shh. –susurró alguien-
Me giré para ver quién había sido. Pero no vi a nadie. Todos estaban hablando entre ellos, menos Jamie. Habría ido al servicio.
-Shh Shh Shh –volvieron a susurrar-
Me volví a girar y alguien me tocó desde un matorral. Grité asustada.
-Shhh, ¡Fanny no grites! –Dijo asomando  la cabeza-
Al ver su cara , me froté los ojos y volví a mirar su rostro, escondido entre las ramas de los matorrales.